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Ascension EsMX

Date post:07-Dec-2015
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  • 2

    BLIZZARD ENTERTAINMENT

    Ascensin

    Por Robert Brooks

    Parte I

    Alarak se detuvo en la senda sombra entre los riscos negros. Senta una picazn en todo el

    cuerpo. Imposible. Era apenas medioda, y aun as haba terracino en el aire.

    Ah estaba. En el risco occidental. Volutas de niebla prpura terracino se desprendan

    de una grieta recin abierta que recorra toda la cara del risco. Seguramente un temblor

    haba roto una veta de gas subterrnea. Esa bendicin no durara demasiado. Alarak se

    intern en la bruma de terracino y levant los brazos con las palmas hacia arriba para que

    el Aliento de la creacin lo envolviera.

    Le penetr la piel.

    Fluy por sus venas.

    Le expandi la mente.

    Lo acerc a Amn. Al dios oscuro.

    Alarak sinti la voluntad de Amn, su resolucin implacable, el latido de su corazn oscuro

    apenas por debajo de la piel frgil de este universo, un entramado de venas ondulantes en

    el Vaco que ya palpitaba de emocin. El ltimo golpe maestro contra el ciclo de corrupcin

    estaba por llegar. Alarak y el resto de los protoss elegidos, los Forjados los tal'darim,

    solo tenan que esperar un poco ms.

    La ascensin se acerca, prometa Amn.

  • 3

    Pero de pronto la niebla se disip con la brisa. Las oleadas de dicha solo duraron unos

    momentos ms.

    Ya no habra ms terracino hasta el atardecer. Con la cada del sol llenara la atmsfera

    entera, como todas las noches. Por qu? Era la voluntad de Amn. Todos los tal'darim de

    Slayn, cualquiera fuera su estatus, quedaban envueltos en Su gloria hasta que despuntaba el

    alba y Su don se desvaneca. Noche tras noche, todos los tal'darim eran iguales ante Su

    mirada oscura.

    Pero no durante el da. Durante el da cada uno deba ganarse su lugar. Esa tambin era la

    voluntad de Amn.

    Un par de botas pesadas aplastaron los fragmentos de roca rota a sus espaldas.

    Maestro Alarak. Era su subordinada, Ji'nara, que se acercaba a l con cautela. Te

    necesitan.

    Era la Quinta ascendiente. l era el Cuarto, un eslabn ms arriba en la cadena de

    ascensin. Un da ella intentara matarlo.

    Pero seguramente ese da no era hoy, pens Alarak. Ni siquiera se molest en darse vuelta.

    Puede esperar dijo.

    Quera explorar la zona en busca de ms vetas de terracino. Si llegara a subir ms durante el

    da...

    No, no puede esperar respondi ella. Me enva el maestro Nuroka. Desea hablar

    contigo.

    Muy bien. Como Cuarto ascendiente le deba a Nuroka, el Primero, la misma

    obediencia que a Amn. Dijo qu quera?

    Ha desafiado al Seor supremo Ma'lash y se enfrentarn en el Rak'Shir explic

    Ji'nara. Uno de ellos morir maana.

  • 4

    El can qued sumido en silencio. Alarak no mostr ninguna reaccin, no hizo ningn

    movimiento. No poda. Era como si todos sus pensamientos se hubieran congelado en ese

    instante.

    Imposible.

    Estara mintiendo? No. Absolutamente no. Ji'nara era astuta, no imprudente. Si estuviera

    mintiendo, Alarak la destripara y arrojara su cuerpo a los zoantiscos hambrientos. Varios

    subordinados ya haban sufrido ese destino, y ella lo haba visto. Tena que ser cierto.

    Interesante fue lo nico que dijo. Y ocult sus dems pensamientos. Tal como ella

    ocultaba los suyos.

    T sabas?

    Finalmente, Alarak se volte para estudiar su expresin.

    S dijo. Era mentira, por supuesto.

    Rak'Shir. Haca meses que no haba uno entre los tal'darim de ms alto rango. Los planes de

    Amn estaban tan cerca de concretarse... Y entonces todos los tal'darim alcanzaran la

    gloria en el nuevo orden de Amn. Desafiar al Seor supremo en una lucha a muerte?

    Ahora? Era una locura. Por qu Nuroka hara algo as?

    Ji'nara lo miraba atenta. Las prximas palabras de Alarak determinaran su decisin de

    unirse al ritual.

    La mir a los ojos.

    Pelears maana? pregunt.

    Quiz respondi ella.

    Seguramente va a ser entretenido. El Seor supremo Ma'lash nunca deja que sus

    retadores mueran rpido dijo Alarak.

    Hay que contener esta situacin. Si muchos ascendientes se unen a la lucha si mueren

    muchos lderes tal'darim, el caos podra retrasar meses los planes de Amn. O dcadas.

  • 5

    Alarak no ganara nada con eso. Si Ji'nara no participa, nadie por debajo de su rango se

    atrever. No en un Rak'Shir tan inesperado.

    Disfruta el espectculo. Odiara tener que matar a alguien tan capaz como t dijo con

    tono sombro.

    Ji'nara no mostr ninguna reaccin. El nico indicio de sus emociones fue un temblor casi

    imperceptible de los hombros por debajo de la armadura negra y angulosa.

    Entiendo dijo llanamente.

    Y era claro que deca la verdad. Ji'nara no peleara maana.

    El Maestro Nuroka te ordena que vayas a su cuartel agreg.

    Muy bien dijo Alarak, y la despach con un gesto seco.

    Ji'nara se fue sin decir una palabra ms, pero mientras se alejaba lo miraba sobre el

    hombro. Hablara. Eso era bueno. Alarak quera que los dems creyeran que se iba a

    presentar como combatiente. Pero no quera que supieran en favor de quin. Si estaban

    confundidos, mucho mejor.

    Tapara la confusin que senta por dentro.

    Alarak abandon el can por el mismo camino estrecho que lo haba llevado hasta all. No

    era lejos del puesto de avanzada tal'darim, pero le dara tiempo para pensar.

    Las preguntas bullan en su cabeza. Quines se uniran a la batalla? Para quin pelearan?

    Y, sobre todo, l... a cuntos podra matar?

  • 6

    Parte II

    La voluntad de Amn era muy simple.

    Levntense. Ms alto. Siempre ms alto.

    O caigan para siempre.

    Alarak siempre haba apreciado la claridad. Desde Amn parta la cadena de ascensin

    sagrada, y cada tal'darim era un nico eslabn. Uno obedeca a los eslabones superiores. Y

    daba rdenes a los inferiores.

    Simple.

    Y si queras subir ms alto? Siempre ms alto? Desafiabas al eslabn directamente

    superior. Rak'Shir. El ms fuerte sobrevive, el eslabn ms dbil de la cadena se elimina, y

    el pueblo tal'darim se fortalece. Simple.

    Claro que la simpleza nunca duraba. Cuando est en juego la vida, nada puede ser simple.

    Alarak tambin apreciaba eso.

    En el Rak'Shir, haba otros que podan luchar para ti. Muchos otros. No haba lmite.

    Cualquier cantidad de tal'darim, de cualquier rango, podan unirse a ti o pelear en tu

    contra. Algunos rituales haban sido duelos entre dos combatientes. Otros, haban tenido

    miles de aliados de cada lado. En esas peleas masivas, una vez contados los muertos, la

    Cadena sagrada quedaba con huecos enormes. En esos momentos, era posible subir cinco,

    diez o cien eslabones a la vez. De hecho, esa era la forma en que Alarak haba escalado tan

    rpido. Hasta los elegidos de Amn eran susceptibles a la vanidad y el orgullo. Con un poco

    de incentivo, Alarak haba convencido a muchos ascendientes superiores a l en la Cadena

    de entrar a un Rak'Shir sin dudarlo. Cuando supieron que, en realidad, l haba arreglado

    todo para que cayeran ante un enemigo superior, ya era demasiado tarde.

    La mayora de los desafos tena un tiempo largo de gestacin. Era fundamental saber que

    las condiciones eran propicias para garantizar la victoria. Normalmente, transcurran

    meses de tensin e intrigas polticas mientras ambos bandos reclutaban a la mayor

    cantidad de aliados posible.

  • 7

    Pero esta vez no. No haba tiempo.

    Alarak sinti un escalofro. Ese era el plan de Nuroka? Tena que ser. Nuroka tena un gran

    talento para la estrategia. Haca solo un mes, haba demolido un puesto de avanzada del

    Dominio terran en un sistema cercano: haba agujereado sus defensas tan rpido que los

    humanos no haban tenido tiempo de mandar una sola seal de auxilio antes de que las

    cuchillas rojas de los tal'darim encontraran el camino a sus gargantas.

    Esta era la misma tctica. Un ataque al punto ciego del enemigo.

    Yo soy el objetivo, comprendi Alarak. Su superior directo, el Tercer ascendiente Zenish, era

    un bruto sin ningn sentido de la manipulacin. Sobre l estaba la Segunda ascendiente

    Guraj. Era astuta, demasiado astuta, pero incapaz de conseguir aliados. Prefera envenenar

    a las facciones contrarias y dejarlas pudrirse desde adentro, mientras ella los miraba

    atacarse intilmente. Pero aqu, en la cima de la cadena, haba pocas facciones para

    corromper: solo quedaban las ambiciones personales.

    Entre los ascendientes, Alarak era el nico que influenciaba y manipulaba a los aliados.

    Todos los dems con esas habilidades estaban muertos. Alarak se haba ocupado de eso.

    El camino estrecho que atravesaba el can termin, y la grava blanquecina bajo las botas

    de Alarak se transform en roca slida, oscurecida por siglos de holln y suciedad. Tambin

    haban pasado siglos desde que las ltimas junglas de Slayn se haban sofocado bajo la

    niebla nocturna de terracino. (Un precio insignificante a cambio de la bendicin del Aliento

    de la creacin, crea Alarak). Ante l, se alzaban los edificios de los tal'darim, fuertes e

    imponentes, el vivo reflejo de su predisposicin para la guerra, absolutamente distintos de

    los monumentos banales de los Templarios. Tontos, todos ellos, pens Alarak. Los tal'darim

    conocan el valor del dolor. El conflicto era la esencia de la vida. Solo los ignorantes

    trataban de suavizarlo con ciudadelas brillantes y un falso sentido de la unidad.

    En pocos minutos, Alarak lleg al lmite del puesto de avanzada. La tarde recin

    comenzaba. Muchos protoss inferiores se escabullan entre los edificios y sus pensamientos

    exaltados llenaban el rea con un zumbido. Para ellos, este Rak'Shir era solo un

    entretenimiento. Sera el nico tema de conversacin hasta que terminara.

    Alarak pas por entre medio de ellos dando largos trancos. Le abrieron camino.

  • 8

    El cuartel del Primer ascendiente Nuroka no estaba lejos. La entrada daba a la calle; no

    haba forma de entrar sin ser visto. Los dems veran a Alarak. Hablaran. El Segundo y el

    Tercer ascendiente se enterarn de esta reunin. Alarak se preguntaba si podra usarlo en su

    favor.

    Una ola de calor y humedad envolvi a Alarak cuando entr por la puerta. El cuartel

    recreaba el clima del mundo donde haba nacido Nuroka. El Primer ascendiente nunca

    haba terminado de acostumbrarse al clima seco y riguroso de Slayn. La puerta se cerr

    detrs de Alarak. Se arrodill. Nuroka no estaba en la habitacin pero estaba cerca y haba

    ciertas formalidades que era necesario mantener, aun en vsperas de un Rak'Shir.

    Sirvo y obedezco dijo Alarak automticamente.

    Llegas tarde dijo Nuroka. Todava no estaba en la habitacin pero sus palabras se oan

    con claridad.

    Mis ms sinceras disculpas, maestro.

    Has hablado con Guraj o Zenish hoy?

    Alarak suprimi un chispazo de irritacin. Y t? Eso era lo que en realidad quera saber.

    Ya haba un arreglo? Alguno de los dos o ambos se haba comprometido con la causa

    de Nuroka? Sin esas respuestas, Alarak ira ciego al Rak'Shir de maana. Pero no tena

    sentido preguntar porque no confiara en la respuesta.

    No se limit a decir Alarak.

    Por fin, Nuroka ingres en la habitacin. Con la poca luz que entraba por las pequeas

    ventanas del edificio, a Alarak le tom un momento comprender lo que estaba viendo. El

    Primer ascendiente no llevaba la armadura tradicional de los ascendientes. Solo tena un

    manto gris sencillo.

    Un manto manchado con sangre fresca.

    Alarak se puso de pie de un salto y encendi las cuchillas. Asesinos!

    Cuntos te atacaron? Dnde estn?

  • 9

    Haban sido los nerazim. No poda ser de otra manera. O habra sido el Seor supremo...?

    Habra mandado a alguien a matar a su retador?

    Yo te di permiso para ponerte de pie, Cuarto ascendiente? Nuroka pareca divertido,

    no preocupado.

    Durante unos momentos, lo nico que se movi fueron las cuchillas de Alarak. Luego dej

    que se apagaran y volvi a arrodillarse. El corazn, que le lata con fuerza, comenz a

    serenarse.

    Mis disculpas, Maestro dijo con cautela.

    Nuroka lo hizo quedarse all arrodillado ms tiempo del necesario.

    Puedes ponerte de pie dijo finalmente.

    Alarak sinti cmo la irritacin bulla en su interior. La dej all, bien enterrada, y se par

    sin quejarse.

    Qu sucedi, Primer ascendiente?

    Necesitaba enviar un mensaje. Nuroka se arremang el manto, dejando al descubierto

    las heridas en carne viva.

    A quin?

    Al Seor supremo y a Amn.

    Alarak mantuvo una expresin neutral. Las heridas de Nuroka eran rectas y parejas y

    dejaban ver los lugares de donde se haban desprendido los cuadrados de piel perfectos. No

    haba indicios de vacilacin en los cortes. Nuroka se hizo esto a s mismo? Eso explicaba

    mucho. Nuroka haba invocado un Rak'Shir tan inesperadamente porque se haba vuelto

    loco.

    No, no me he vuelto loco dijo Nuroka con frialdad.

    Alarak se maldijo. Esconde tus pensamientos, idiota! Por lo menos no haba un Khala que

    revelara sus emociones. Alarak no entenda cmo hacan los Templarios para soportar esa

    existencia.

  • 10

    No entiendo, Maestro. Qu ests haciendo?

    Pequeos arroyos de la sangre azul de Nuroka gotearon al piso e impactaron contra el

    suelo con un golpe fuerte y hmedo.

    Maana, quiero que todo quede claro. Un nimo sombro tea sus palabras. Quiero

    desenmascarar al Seor supremo Ma'lash, aunque no vivir para sufrir las consecuencias

    de sus actos.

    Dej que las mangas del manto cayeran nuevamente sobre sus brazos.

    Cuando era joven y an estaba en los estratos ms bajos, me grab las palabras de Amn

    en el cuerpo. T?

    No respondi Alarak

    Por qu? Dudabas?

    No repiti Alarak. Sencillamente, nunca haba entendido esa costumbre, ni siquiera

    cuando era un devoto inferior. Haba otras maneras de demostrar devocin por las

    enseanzas de Amn.

    Nuroka se pas el dedo sobre las mangas, por el lugar donde le haban trinchado las

    palabras tantos aos atrs.

    Srvanme y manden. El Da de la Ascensin, el ciclo de corrupcin llegar a su fin. El Da de

    la Ascensin se elevarn sobre todos los amos. Recuerdas esas palabras?

    Por supuesto. Esas y todas las dems. Levntense. Ms alto. Siempre ms alto

    Los ojos de Nuroka se clavaron en los de Alarak.

    Entonces por qu crees que me las quitara?

    La hereja se senta en el aire. Lo estaban llevando hacia all.

    No s respondi.

  • 11

    Porque el Da de la Ascensin que esperamos nunca llegar dijo Nuroka. Y es por

    eso que necesito tu ayuda. Maana, gobernar a los tal'darim. Y una vez que lo logre... me

    ayudars a matar a Amn.

  • 12

    Parte III

    Alarak se enorgulleca de su autocontrol, su paciencia, su temple. Por eso se sorprendi

    cuando se descubri abalanzndose contra Nuroka con las cuchillas encendidas y

    dispuestas.

    Qu haces?, pregunt su mente.

    Mato al traidor!, vocifer su corazn.

    Era la oportunidad ideal. Nuroka no tena armadura ni armas a la vista, as que el Cuarto

    ascendiente prepar las cuchillas y...

    Vol.

    Se estrell contra una de las paredes de la habitacin con un estruendo ensordecedor y

    cay al piso con fuerza, pero enseguida se puso de pie en actitud defensiva.

    Idiota!, grit su mente.

    Esta vez su corazn no respondi. Nuroka estaba tres eslabones arriba de l en la Cadena

    sagrada. Solo los luchadores ms temerarios podan llegar ah. Y Alarak acababa de atacar a

    un superior fuera del Rak'Shir. Era uno de los delitos ms graves para los tal'darim, uno que

    se castigaba con la muerte. Una muerte pblica, horrible y prolongada. Y aun as, el cuerpo

    de Alarak temblaba con el esfuerzo que estaba haciendo para contener el deseo de cercenar

    la cabeza del Primer ascendiente por blasfemo.

    Nuroka miraba con tranquilidad y esperaba. No tena armas. No las necesitaba. Acababa de

    lanzar a Alarak de una punta a otra de la habitacin con pura fuerza bruta.

    Alarak relaj el cuerpo y dej que sus chuchillas se apagaran.

    Te has vuelto loco dijo.

    Cmo mataras a Amn? pregunt Nuroka.

    Te has vuelto loco.

    Nuroka lo ignor.

  • 13

    Dime cmo.

    Amn no puede morir dijo Alarak.

    Hereje desquiciado, pens, pero para sus adentros. Entonces se dio cuenta. Es una prueba.

    No haba otra opcin. Nuroka no pareca loco. No, sus ojos no tenan ese toque. Lo que

    estaba haciendo era probar su lealtad de un modo extremo. Alarak se aferr a esa idea.

    Sera ms fcil destruir todas las estrellas de la galaxia dijo. Amn nos da la vida.

    Comparte con nosotros el Aliento de la creacin. Qu seramos los tal'darim sin su gua?

    La mirada de Nuroka era fra e impvida.

    Libres. Sin Amn, seramos libres respondi.

    Libres para morir con los dems herejes. La incertidumbre comenz a colarse en los

    pensamientos de Alarak. Lo nico que perciba de Nuroka era sinceridad. A menos que

    creas que esos tteres templarios pueden hacerle frente.

    Poda ser cierto...? No. era una prueba.

    Seremos libres cuando Amn triunfe. Seremos nuestros propios amos. Esa es la promesa

    de Amn.

    La respuesta de Nuroka estaba llena de burla.

    Recuerdas los edictos del Rak'Shir? "Derroten a sus amos o caigan ante ellos"

    Por qu lo mencionas?

    Esas no eran las verdaderas palabras de Amn. Estaban reformuladas por Ma'lash y por

    todos los Seores supremos que vinieron antes que l. Los ojos de Nuroka brillaban con

    un fulgor prpura, del color del gas terracino. Anoche, cuando subi el Aliento de la

    creacin, me alej tanto del velo que vi la verdad.

    Cmo?

  • 14

    El Seor supremo Ma'lash una vez admiti que ni siquiera l conoca todos los secretos

    de Amn. Yo me intern en el Vaco. Quera conocer los pensamientos ocultos de Amn,

    quera ver al menos algo de la gloria que nos prometa.

    El manto de Nuroka estaba cada vez ms empapado de sangre, como si fuera ira lo que sala

    de sus heridas. Deba tener el corazn acelerado de tanta furia.

    Encontr ms de lo que haba imaginado. Amn ha bajado la guardia. Con la victoria al

    alcance de la mano, se ha descuidado. Nuroka se acerc lentamente a Alarak. Esto es lo

    que dijo Amn en realidad: Derroten a sus amos o elvense sobre ellos.

    Alarak qued inmvil mientras Nuroka se le acercaba.

    Eso no significa nada.

    Para Amn la muerte no es un fracaso. Es su ideal ms alto. Lo he visto en su corazn.

    Los ojos de Nuroka centellearon. Qu nombre le puso a nuestra arena de duelos? Fosos

    de la Ascensin. Se burla de nosotros. Amn no celebra a los ganadores. Honra a los

    perdedores. Ellos son los que ascienden a Sus ojos. Nos obliga a destruirnos porque ese es

    Su plan para todos nosotros.

    Alarak no dijo nada. Si Nuroka no lo estaba probando, necesitaba esconder bien sus

    verdaderos pensamientos.

    Nuroka pareci percibirlos igualmente.

    No me crees.

    Alarak respondi con cautela.

    Amn es indescifrable. Cuando tocaste Sus pensamientos, no viste la verdad. Tu mente

    no supo interpretar lo que vio.

    No haba nada que interpretar. Estaba claro. La ascensin de Amn es nuestro fin. Su

    intencin es borrar del universo todo lo que crearon los Xel'Naga. Nosotros incluidos.

    Quiere reducirnos a todos a polvo, junto con todos los planetas y todas las estrellas. Esa es

    su meta final. Y Ma'lash, ese idiota, lo sabe. Nuroka acerc su cara a la de Alarak. T no

    has tocado el corazn de Amn en lo ms ntimo. No todava. Pero piensa en lo que quiere:

  • 15

    ponerle fin al ciclo, ponerle fin a la vida. Por qu reservara un destino diferente para

    nosotros?

    Alarak no tena respuesta, as que cambi de tema.

    Qu dijeron Zenish y Guraj al respecto?

    Un rayo de ira cruz la mirada de Nuroka, que se alej de Alarak.

    No les dije nada a ellos. No tienen imaginacin. No son como t.

    Alarak no pudo ocultar el enojo en su respuesta.

    Yo tampoco s cmo matar a Amn.

    Nuroka se sent con las piernas cruzadas en el centro de la habitacin, otra vez de cara a

    Alarak. La irritacin del Primer ascendiente haba desaparecido y pareca divertido.

    Por ahora.

    Ni ahora ni nunca respondi Alarak.

    Qu se te ocurre? insisti Nuroka. Si tu supervivencia dependiera de la muerte de

    Amn, cmo lo haras?

    Alarak se encamin a la puerta. Ya era hora de irse, haca rato.

    Adis, Nuroka. No creo que volvamos a hablar. El Seor supremo Ma'lash es mucho ms

    fuerte que t.

    Un paso ms y te mato Nuroka no movi un msculo, pero Alarak se detuvo de todas

    formas. Haba una promesa helada en las palabras del Primer ascendiente. Te estoy

    dando una orden directa. Dime cmo mataras a Amn.

    Alarak consider brevemente la posibilidad de desobedecer. Nuroka estaba desarmado

    pero era peligroso. Si luchaban ahora, l poda perder. Quiz.

    Puedo sentarme, maestro?

  • 16

    Ya habra tiempo maana para matar. Nuroka seal el suelo y Alarak tom asiento frente a

    l.

    Me ests pidiendo lo imposible. Amn es parte del Vaco, matarlo es imposible.

    La mirada de Nuroka no cedi.

    Matar, destruir, desterrar. Elige la palabra que ms te guste. Cmo haras para liberar a

    los tal'darim del yugo de Amn para siempre? Pero djame aclararte algo dijo antes de

    que Alarak pudiera responder. Estoy hablando contigo porque s quin eres en verdad.

    Nuroka entorn los ojos, que se transformaron en dos ranuras brillantes.

    S lo que hiciste hace cuatro aos. Cuando te convertiste en ascendiente.

    Alarak se qued inmvil. Cuatro mil combatientes en un solo Rak'Shir. Ochocientos

    muertos. l se haba ocupado de que nadie se enterara de su participacin. Nadie. Ni

    siquiera haba participado en el ritual. Hasta donde saba, nadie sospechaba que l haba

    estado involucrado.

    No s de qu ests hablando.

    Yo tampoco. Hasta anoche. Amn sabe perfectamente lo que hiciste dijo Nuroka con

    una mueca. Le pareci divertido. Cientos de nuestros mejores lderes muertos. Confusin

    en nuestra flota durante meses. Los propios planes de Amn retrasados. Pero no le

    import. Y a ti tampoco. Ese da ascendiste por la Cadena como un rayo. Por eso eres el

    elegido para responder a mi pregunta. Los tal'darim ven la Cadena sagrada como un

    propsito santo. T la ves como un juego. Si llegaras a la cima, no te conformaras con

    servir a Amn. Cmo lo derrocaras?

    No podra. Pero la pregunta era fascinante. Desde un punto de vista hipottico, claro.

    Tendras que ir al Vaco. Si efectivamente es posible matarlo, solo podr ser all. Un

    lugar donde Amn era capaz de manipular la materia. Alarak no poda imaginarse que

    fuera posible sobrevivir tres pasos sin la bendicin de Amn. Te das cuenta? Es

    imposible.

  • 17

    Difcil, no imposible dijo Nuroka. Pero tendrs tiempo de encontrar la solucin una

    vez que seas Primer ascendiente.

    Despus de una conversacin tan extraa e inesperada, Alarak crey que no habra ms

    sorpresas. Se equivocaba.

    Qu?

    Cuando gane el ritual, ser Seor supremo. Necesito alguien con tus instintos para

    desafiar a Amn. Zenish y Guraj no sirven, as que los matars. Si alguno de los dos

    sobrevive maana, t tendrs que desafiarlo. Yo ser tu aliado. No ser difcil.

    Alarak dej ver su escepticismo.

    Podran aliarse contra ti maana. Si es as, no podr hacer nada.

    Haba solo tres comodines Alarak, Zenish y Guraj as que la lucha no sera pareja. Si los

    tres se unan al ritual, uno tendra que enfrentarse a los otros dos ascendientes. Una

    sentencia de muerte.

    Entonces haz un trato. No me importa cmo dijo Nuroka. Convncelos de unirte a

    nosotros. Esa es tu especialidad.

    El Primer ascendiente cerr los ojos con una expresin de satisfaccin en el rostro. Se

    acomod en una pose relajada que le permitiera empezar la meditacin para la lucha del

    da siguiente.

    Y si eliges abstenerte de la lucha y yo sobrevivo, te matar con mis propias manos. Y ser

    una muerte que mereces hace mucho tiempo. Me entiendes, Cuarto ascendiente?

    Entiendo. No haba nada ms qu decir.

    Entonces djame.

    Alarak sali.

    Una hora despus se puso el sol y subi el terracino. Todos los tal'darim se baaban en la

    gloria de Amn y se regocijaban en la promesa del ritual del ocaso. Alarak se mova en la

    noche pensando, planeando.

  • 18

    Decidiendo.

  • 19

    Parte IV

    Transcurri la noche. Se encendi el horizonte. El terracino se disip. Y entonces, lleg el

    momento. Miles de tal'darim se reunieron alrededor de los Fosos de la Ascensin en

    completo silencio. Esperando.

    La arena cubra un rea extensa, tan grande que podra haber albergado una flota entera de

    portanaves. En cada extremo, haba un enorme foso negro que llegaba hasta las

    profundidades, la ltima morada de los derrotados. Los que perdan en el Rak'Shir no

    dejaban de caer hasta llegar al ncleo de lava de este mundo, una travesa que pareca

    durar una eternidad.

    Alarak lleg poco antes del amanecer. El Seor supremo Ma'lash levitaba cerca del foso

    oriental para reunir poder, tena el rostro escondido detrs de la mscara de acero

    angulosa y despeda ondas y chispas de energa roja. El Primer ascendiente Nuroka estaba

    sentado cerca del foso occidental. Todava no tena armadura, solo su manto manchado de

    sangre. Los espectadores conversaban exaltados.

    Ni siquiera Ma'lash pudo resistir la tentacin de comentar.

    Qu pena. Me haba entusiasmado con la idea de ser el primero en derramar su sangre.

    Se asegur de que todos oyeran sus palabras. Pero al menos el Primer ascendiente y yo

    compartimos un mismo deseo: los dos queremos verlo sangrar.

    Entre los dos fosos estaban los nicos otros tal'darim que superaban a Alarak en rango: la

    Segunda ascendiente Guraj y el Tercer ascendiente Zenish. Los dos miraban a Alarak.

    Obviamente se haban enterado de que Nuroka lo haba convocado la noche anterior y se

    preguntaban qu trato habran hecho.

    Alarak no respondi a sus miradas. Se movi hacia los espectadores con cuidado de

    mantenerse fuera de los Fosos de la Ascensin. Vio a la Quinta ascendiente Ji'nara y se

    ubic junto a ella. Ji'nara pareci sorprendida.

    Vas a disfrutar del espectculo? le pregunt con acidez.

    l no respondi.

  • 20

    Alarak. Era Nuroka. No mir a Alarak y mantuvo sus palabras en privado. Nadie sabra que

    estaban hablando. Qu haces?

    Alarak no dijo nada.

    Cuarto ascendiente. Era una orden. Respndeme.

    Pero Alarak an no dijo nada. El alba estaba por despuntar y l segua fuera de la arena.

    Guraj y Zenish comenzaron a entender. Parecan estupefactos. Alarak no iba a participar en

    este Rak'Shir. El gran oportunista Alarak iba a dejar su suerte en manos de otros.

    De la mente de Nuroka rod una amenaza. Te advert lo que sucedera si me traicionabas,

    sise.

    Por fin, Alarak respondi. Yo no te promet nada, no traicion a nadie. No habl con Guraj. No

    habl con Zenish. No habl con el Seor supremo.

    Manifiesta tu lealtad, Alarak. Ahora.

    En respuesta, Alarak se sent.

    Nuroka estall de ira. Te aliars con Amn? l nos traicion. Quiere vernos a todos muertos.

    Tan idiota eres?

    No soy ningn idiota. Alarak se concentr en Guraj y Zenish. Saben que hablaste conmigo.

    Saben que no hablaste con ninguno de ellos dos. Y por eso se dedicarn a frustrar tus planes.

    Yo no puedo derrotarlos a ambos, Primer ascendiente.

    Entonces ahora no tengo ningn aliado.

    No? Pregunt Alarak.

    Guraj y Zenish se medan en silencio. Zenish apret los puos. Las piernas de Guraj

    comenzaron a adoptar una posicin de combate. De a poco, empezaron a distanciarse.

    Alarak se permiti regodearse con el xito de su plan. Haba acertado. Guraj y Zenish

    haban acordado unirse contra Nuroka no porque les importara el Seor supremo, sino por

    lo inesperado del desafo. Si se unan, tendran ms posibilidades de frustrar sus planes con

    Alarak.

  • 21

    Pero ahora...

    Alarak no iba a participar. Sera una victoria fcil contra Nuroka. Una victoria fcil sin

    grandes recompensas. Solo subiran un eslabn de la Cadena sagrada. No morira ningn

    futuro retador. Qu decepcionante.

    Fue el Tercer ascendiente Zenish, el bruto, el flagelo de Slayn, el que rompi el trato.

    Yo estoy con Nuroka! grit.

    Pattico gru Ma'lash.

    Guraj le dedic a Zenish una mirada que prometa una muerte lenta. Despus mir a Alarak.

    Se qued inmvil. Necesitaba decidir pronto. La costumbre dictaba que todas las

    declaraciones se hicieran antes de que el Rak'Shir comenzara al amanecer. Pareca indecisa.

    Poda abstenerse de la pelea directamente. Poda unirse a Zenish contra Ma'lash y obtener

    una victoria fcil. Pero ella era una ascendiente. Nadie llegaba a ese rango sin ambicin. Y la

    ambicin siempre superaba a la prudencia. Alarak contaba con eso.

    Hoy, ambicin significaba eliminar la mayor cantidad de amenazas posible. Despus de

    todo, algn da Zenish intentara matarla.

    Yo estoy con Ma'lash! dijo.

    Nuroka no demostr ninguna reaccin. Ma'lash abri bien los brazos.

    Mi servidora leal. Guraj, hoy alcanzars la gloria dijo.

    El sol se asom en el horizonte. Alarak segua sentado. Y en silencio.

    Nuroka le dedic un ltimo pensamiento vengativo. Esto no es lo que habamos acordado.

    Yo no me compromet a nada, respondi Alarak. Y entonces lleg el momento.

    Comenz el Rak'Shir.

    Tu hereja termina hoy dijo el Seor supremo Ma'lash.

    Y se lanz a la batalla. Los dos combatientes lanzaban contra su adversario potentes

    oleadas de energa psinica que, al impactar, despedan rayos danzantes. En torno a ellos,

  • 22

    el suelo las rocas y el metal oscurecidos por siglos de holln y batallas eternas comenz

    a resquebrajarse y echar humo. Los espectadores tal'darim se vieron obligados a alejarse

    del calor.

    Solo Alarak se qued donde estaba, dejndose envolver por el humo. Hasta Ji'nara se haba

    retirado. Zenish y Guraj todava lo miraban. Todava esperaban que se uniera a la batalla e

    ignorara las costumbres. Pero nada.

    Finalmente, Zenish se dio vuelta y encendi sus cuchillas. Se abalanz contra Guraj

    empuando energa pura, proveniente del reino de Amn y forjada en una hoja que, segn

    los antiguos maestros, poda cortar un planeta a la mitad. Ella esquiv su ataque en un solo

    movimiento.

    Ahora s haba comenzado la pelea. El retador y el retado se lanzaban poder en bruto. Guraj

    y Zenish luchaban a su lado. En el Rak'Shir, los aliados no podan interferir directamente en

    el duelo, pero s podan prestar su propio poder psinico. Por eso los aliados eran tan

    importantes, para aplastar al oponente. An ahora, que cada contendiente tena un solo

    aliado, Nuroka y Ma'lash asestaban golpes que explotaban en medio de la arena, mucho

    ms destructivos de lo que cualquiera de los dos podra haber logrado solo.

    Zenish era el campen ms fuerte, tanto en fuerza bruta como en potencia psinica. Era

    evidente. Su poder, sumado al de Nuroka, estaba obligando al Seor supremo Ma'lash a

    retroceder un paso a la vez. La destreza de Zenish con las cuchillas tambin era notable.

    Con el codo derecho, golpe a Guraj en la sien, y al mismo tiempo la atac con la cuchilla

    izquierda, le perfor la armadura y lleg hasta la carne. Guraj salt hacia atrs antes de que

    Zenish pudiera enterrarle la hoja. Cuando insisti, lo pate en la cabeza.

    Guraj ya estaba perdiendo. Eso tambin era evidente. Estaba dolorida. Herida. Y Zenish

    aprovechaba la ventaja sin piedad. Arremeti con las dos cuchillas preparadas a nivel de los

    hombros. Quera cortarle la cabeza y terminar con la lucha ahora.

    Pero en el intento, dej su torso expuesto.

    Aunque estaba herida y en inferioridad de condiciones, Guraj segua siendo muy, muy

    rpida. Se acomod y se lanz hacia adelante. Sus dos cuchillas se clavaron en el pecho de

    Zenish. Les dio un giro y las dos puntas brillantes asomaron por la espalda de su

  • 23

    contrincante. Zenish perdi las fuerzas y sus cuchillas se desvanecieron. Guraj lo mantuvo

    erguido, con las cuchillas an clavadas, y lo mir a los ojos hasta que se apag el ltimo

    indicio de luz. Despus arroj el cuerpo a un lado. Despacio, volvi a meterse en el

    torbellino de energa para que nadie viera su dolor y su fatiga.

    Y eso fue todo. Los espectadores tal'darim murmuraron aliviados. Haba terminado. A

    Nuroka no le quedaba ningn campen. El poder de Guraj sumado al de Ma'lash superaba

    ampliamente el suyo. El Primer ascendiente no retrocedi unos pasos: retrocedi a los

    saltos.

    Nuroka haba perdido.

    No te preocupes dijo el Seor supremo Ma'lash. Te dejar mucho tiempo para que te

    arrepientas.

    Alarak se puso de pie.

    No me sigas le dijo a Ji'nara.

    Ella se qued mirando sorprendida cmo se internaba corriendo en la arena. Todos los ojos

    del pblico se clavaron en l. Alarak encendi sus cuchillas, dos hojas de poder rojas que

    chisporroteaban sobre sus muecas, y sinti la oleada de sorpresa que recorri al resto de

    los tal'darim.

    Era costumbre manifestar las lealtades antes de la batalla, s, pero solo era una costumbre.

    No era una ley de Amn. Ni siquiera era una ley de los tal'darim. Y Alarak eligi obviarla.

    Guraj dej que se acercara. A pesar de su sorpresa, se dio vuelta y encendi sus cuchillas en

    posicin defensiva. Alarak no aminor la marcha. Us sus cuchillas para desarmarla,

    encarando la arremetida con el hombro. El impacto a toda velocidad hizo que Guraj

    perdiera el equilibrio. En ese momento, Alarak abri su poder psinico a Nuroka.

    El Primer ascendiente grit de felicidad y bebi con avidez del poder de Alarak. De pronto,

    Nuroka ya no estaba retrocediendo. El equilibrio de poder bruto era casi perfecto.

    Aniqulala rpido, Alarak, y perdonar tu... creatividad, dijo en privado.

  • 24

    Guraj estaba enfurecida. Se puso de pie con las cuchillas ya listas para el ataque. Alarak

    esquiv lo que pudo. Varios golpes le penetraron la armadura y le hicieron pequeos

    cortes. La concentracin en evadir la rfaga de ataques hizo que olvidara el dolor punzante.

    La furia que senta Guraj casi compensaba el cansancio cada vez mayor. Casi.

    Sus movimientos eran cada vez ms lentos. Estaba perdiendo resistencia. Alarak sigui

    eludiendo sus golpes, siempre a la defensiva. No haba necesidad de forzar una conclusin

    rpida.

    Cobarde inmundo dijo Guraj. Saba cmo terminara todo, pero no se rindi.

    No llev demasiado tiempo. Cuando le empezaron a flaquear los brazos, Alarak desarm

    sus defensas y le penetr el torso con un golpe rpido. Guraj no rog piedad. No mostr

    ninguna seal de dolor. La luz de sus ojos y la de sus cuchillas se extinguieron al mismo

    tiempo. Alarak no celebr. Tan solo la dej caer donde muri.

    Y ahora era el Seor supremo Ma'lash el que no tena aliados. No poda hacer nada contra el

    poder de Nuroka y el de Alarak juntos.

    Nuroka atac al Seor supremo con una lluvia de descargas de energa y empuj al lder

    tal'darim cada vez ms cerca de su perdicin.

    T sabas, no? sise Nuroka. T sabas que Amn nos estaba traicionando. T

    sabas que l nos quiere a todos muertos.

    Ma'lash no respondi. Levant barreras de energa contra Nuroka, pero quedaban hechas

    aicos casi antes de llegar a formarse. Paso a paso, se vio forzado a retroceder hacia el foso

    oriental.

    La arena de duelos era gigantesca. Pas casi media hora hasta que el Seor supremo

    finalmente lleg al borde del foso. Alarak estuvo atento a Nuroka y Ma'lash todo el tiempo,

    con los ojos siempre fijos en los espectadores para ver si alguien segua su ejemplo y se

    una a la batalla de imprevisto. Vigil especialmente a Ji'nara. Estaba sentada.

    Alarak, traidor gru el Seor supremo Ma'lash. No sabes los planes que Nuroka

    tiene para nosotros. Traicionar a Amn.

  • 25

    Ma'lash clav los pies en el borde del foso oriental, la muerte abra su boca negra para

    recibirlo.

    Amn nos traicion primero! aull Nuroka y comenz a acaparar poder. Cuando yo

    gobierne, se regode seremos libres de Amn. Nos enfrentaremos a l y...

    Alarak no haba dicho una sola palabra desde su ingreso a la pelea. Haba sido una decisin

    deliberada. Y ahora tom otra.

    Estoy con Ma'lash! dijo, y le quit su poder a Nuroka.

    El golpe psinico final del Primer ascendiente languideci. Con calma, Alarak le abri su

    poder a Ma'lash, y el Seor supremo lo tom sin dudarlo para desatarlo en una ola potente

    que hizo retroceder ocho pasos a Nuroka.

    Qu? rugi Nuroka mientras el Seor supremo avanzaba desde el borde del foso.

    No puedes cambiar lealtades durante el Rak'Shir!

    No, no puedo respondi Alarak.

    Esa s era una ley de Amn: Una vez manifestado, el vnculo solo puede romperse con la

    muerte o la victoria.

    Pero yo nunca manifest mi lealtad por ti. No dije nada. Nadie en la historia haba

    peleado en el Rak'Shir sin manifestar cul era su bando, pero eso no era una ley. Era solo

    una costumbre. Y l haba decidido obviarla. Y ahora que me he manifestado...

    Ya no puede cambiar dijo Ma'lash con una alegra oscura. Tiene que servirme a m

    hasta el final.

    No susurr Nuroka. Nos has condenado a todos.

    Seor supremo Ma'lash dijo Alarak. Los planes de Amn estn tan cerca de

    concretarse... Nuroka arruinara todo.

    No! grit Nuroka.

    S, es cierto. Has elegido con sabidura, Alarak respondi el Seor supremo. Me

    tomar mi tiempo para disfrutarlo.

  • 26

    Y no menta. Ya se pona el sol cuando Nuroka, con la mente quebrada y el cuerpo

    destruido, qued suspendido sobre el foso. Ma'lash lo sostuvo all, saboreando el momento

    final.

    l sabe, Alarak murmur Nuroka. El Seor supremo Ma'lash sabe que Amn nos est

    traicionando. Lo juro.

    Jura todo lo que quieras dijo Alarak.

    Nuroka lo haba perturbado. Alarak senta la pequea semilla de la duda enterrada en el

    suelo firme de su fe. Pero no dejar que crezca, pens. Amn era el dios oscuro. Su voluntad

    era impenetrable. Su poder era glorioso. Sus promesas eran verdaderas. Alarak tendra que

    vigilar bien sus pensamientos para que no se colaran ms incertidumbres.

    El camino que deba seguir era claro. Hoy Alarak subira varios eslabones en la Cadena

    sagrada y pronto el ciclo terminara, los tteres caeran y l ascendera a la gloria de Amn.

    Ya se extinguan las ltimas luces del da cuando Ma'lash finalmente solt el cuello de

    Nuroka. La gravedad se ocup del resto. Algunos jirones del manto ensangrentado del

    Primer ascendiente quedaron flotando unos segundos y luego siguieron a su dueo.

    As termin el Rak'Shir.

  • 27

    Parte V

    Eres astuto dijo el Seor supremo Ma'lash. Los sirvientes astutos me molestan.

    Quiz te mate ahora. A Amn no le importara en absoluto.

    Alarak permaneci arrodillado y no dijo nada. No habra ninguna otra ceremonia. No sera

    necesaria. A esta altura, todos los tal'darim ya se haban enterado del resultado del desafo

    de Nuroka. Ma'lash haba ganado. Su aliado, Alarak, haba inclinado la balanza y haba

    subido tres eslabones en la Cadena sagrada.

    Las amenazas del Seor supremo no significan nada, pens Alarak. Haban muerto

    demasiados ascendientes, no iban a perder otro. Ningn ejrcito, ni siquiera el de los

    tal'darim, poda funcionar sin una cierta cantidad de subordinados experimentados

    capaces de obedecer rdenes.

    Dime, Primer ascendiente continu Ma'lash. Quieres gobernar algn da? Quieres

    ser Seor supremo?

    No.

    Era obvio que Ma'lash no le crea.

    Tu nica ambicin es servirnos a m y a Amn? Qu reconfortante.

    El Da de la Ascensin todos nos elevaremos por encima de nuestros amos, Seor

    supremo dijo Alarak.

    Entonces Nuroka no min tu fe?

    En absoluto dijo Alarak sin titubear.

    Todo lo que dijo eran puras mentiras dijo Ma'lash.

    Por supuesto.

    Al Seor supremo no le gustaba su tono.

    Tienes que entender una cosa, Alarak. Sent toda la magnitud de tu poder en los Fosos de

    la Ascensin. Ya conozco tu verdadera fuerza.

  • 28

    Con un movimiento rpido, la mano del Seor supremo lleg a la cara de Alarak y le aferr

    las mejillas justo por debajo de los ojos. Ma'lash levant a Alarak en el aire y lo sostuvo en

    lo alto como haba hecho con Nuroka en el foso. Alarak no se resisti. Las palabras de

    Ma'lash llegaron con la fuerza de una lluvia de meteoritos.

    Desafame y te aplastar. Desafame, y me rogars que te d una muerte tan rpida como

    la de Nuroka. Entiendes?

    Entiendo.

    Bien. Ma'lash lo solt y las botas de Alarak golpearon contra el suelo. Ya recibirs la

    recompensa que mereces el Da de la Ascensin. Tus nuevos deberes comienzan maana.

    No sern agradables.

    Entiendo, maestro dijo Alarak.

    Y luego Ma'lash desapareci. Alarak todava senta la mano del Seor supremo

    comprimindole el crneo. Ahora yo he sentido su poder. Ahora s perfectamente lo que

    tengo que hacer, pens.

    Servir prepararme

    y buscar a los campeones correctos

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