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Carneros Derrida

Date post: 02-Mar-2016
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  • Cameros

  • Colecci6n N6madas Beliers. Le dialogue ini11terrompu: entre deux infinis, le poeme, Jacques Derrida

    ~ Editions Galilee, 2003 Traducci6n: Irene Agoff

    ~ 'lbdos los derechos de Ia edici6n en castellano reservados por Amorrortu editores Espana S.L. - CIL6pez de Hoyos 15, s izq. -28006 Madrid Amorrortu editores S.A., Paraguay 1225, 7 piso- Cl057AAS Bue-nos Aires

    www.amorrortueditores.com

    La reproducci6n total o parcial de este libro en forma identica o mo-dificada por cualquier medio med.nico, electr6nico o informatico, incluyendo fotocopia, grabaci6n, digitalizaci6n o cualquier sistema de almacenamienlo y recuperaci6n de informacion, no autorizada por los editores, viola dcrechos rcservados.

    Queda hecho el dep6sito que previene Ia ley n11.723 Industria argentina. Made in Argentina

    ISBN 978-84-610-9028-0 ISBN 2-7186-0627-4, Paris, edici6n original

    Derrida, Jacques Cameros. El dialogo ininterrumpido: entre dos infinitos,

    el poem a. - 1 ed. - Buenos Aires : Amorrortu, 2009. 80 p. ; 20xl2 em. - (Colecci6n N6madas)

    Traducci6n de: Irene Agoff

    ISBN 978-84-610-9028-0

    1. Filosofia. I. Agoff, Irene, trad. II. Titulo. CDD 100

    Impreso en los 'l'alleres Graficos Color Efe, Paso 192, Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en marzo de 2009.

    Tirada de csta edici6n: 2.000 ejemplares.

    ..

    lSabre yo dar un testimonio exacto y fiel de mi admiraci6n por Hans-Georg Gadamer? Al re-conocimiento, al afecto del que esta hecho, y al cual desde hace muy largo tiempo siento aso-ciarse oscuramente una melancolia sin edad.

    No diria que esta melancolia es unicamente hist61ica. Si por obra de algUn. acontecimiento, aun dificil de descifrar, respondiera a alguna historia, ello se daria de manera singular, inti-ma, casi privada, secreta, todavia en reserva. Porque su primer movimiento no siempre la orienta hacia el epicentro de sismos que mi ge-neraci6n, la mayoria de las veces, habra percibi-do en sus efectos antes que en sus causas, en for-ma tardia, indirecta, mediatizada, sismos de los cuales el propio Gadamer habra sido inmenso testigo e incluso pensador. No solamente en Ale-

    Conferencia pronunciada en memoria de Hans-George Gadamer en la Universidad de Heidelberg, el 5 de fcbre-ro de 2003.

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  • J ACQUt:S D ERRIDA

    mania. Cada vez que conversabamos -siempre en frances, es verdad, mas de una vez aqui mis-mo, en Heidelberg, y a menudo en Paris o en Ita-lia-, a traves de todo lo que el me confiaba con una amabilidad cuya calidez siempre me honro, emociono y alento, tenia yo la sensacion de com-prender mejor un siglo de pensamiento, filosofia y politica alemanes -y no solo alemanes-.

    Sin duda, la muerte habra cambiado esa me-lancolia -y la habra agravado infinitamente-. La habra sellado. Para siempre. Pero bajo la in-movilidad petrificada del sello, en esa firma difi-cil de leer aunque de algU.n modo bendecida, me cuesta discernir lo que data de la muerte del amigo y aquello que la habra precedido desde mucho tiempo atras. La misrna melancolia, dis-tinta pero tambien la misma, debi6 de invadir-me en nuestro primer encuentro, celebrado en Paris en 1981. Nuestra discusion debi6 de empe-zar por una extraiia interrupcion, algo distinto de un malentendido, una suerte de interdicci6n, la inhibicion de un suspenso. Y la paciencia de una espera indefinida, de una epoje que retenia el aliento, eljuicio o la conclusion. En aquel mo-mento quede pasmado. Le hable muy poco, y lo que dije entonces solo se dirigia a el en forma in-directa. Mas estaba seguro de que habia com en-

    8 ..

    CARNEROS

    zado una extraiia e intensa reciprocidad.* Una asociaci6n, quiza. Yo presentia que lo que segu-ramente el habria llamado dialogo interior iba a proseguir en cada uno de nosotros, a veces sin palabras, inmediatamente en nosotros mismos o de manera indirecta, tal como se confirm6 en los aiios que siguieron, esta vez en forma muy afanosa y elocuente, a menudo fecunda, a traves de gran numero de fi16sofos que en el mundo, en Europa, pero sobre todo en Estados Unidos, in-tentaron asumir y reconstruir ese intercambio todavia virtual o contenido, prolongarlo o inter-pretar su extraiia cesura.

    * Traducci6n tentativa de un termino,partage, que pa-rece estar empleado en el sentido con que el au tor lo toma de Jean-Luc Nancy: a Ia vez, reparto y participaci6n. (N. de LaT.)

    9

  • ..

    1

    Al hablar aqui de dialogo me valgo de una pa-labra que, debo confesarlo, sera durante mucho tiempo y por infinidad de razones, buenas y rna-las - cuya exposici6n voy a ahorrarles a uste-des-, ajena ami lexico, como una lengua ex-tranjera cuyo uso requiriese traducciones cuida-dosas y precavidas. Y sobre todo al referirme es-pecfficamente a dialogo interior, me congratu-lo por haber Clejado ya a Gadamer hablar en mi. Soy literalmente heredero de lo que el decia en 1985, poco tiempo despues de nuestro primer encuentro, en la conclusion de su texto Destruk-tion und Dekonstruktion:

    En definitiva, el dialogo que proseguimos en nuestro propio pensamiento y que se enriquece hoy con nuevos y magnificos interlocutores, sur-gidos de la herencia de la humanidad extendida a una dimension planetaria, deberia buscar su in-terlocutor en todas pa1tes -en especial si es com-pletamente diferente-. Quien desee que yo me tome a pecho la deconstrucci6n e insista en la

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  • JACQUES DERRIDA

    diferencia, no se encuentra en el final sino en el comienzo de un didlogo.l

    l,Que es lo que todavia hoy sigue siendo tan unheimlich [inquietante] en ese encuentro que fue, a mijuicio, mas afortunado atin, sino ex:ito-so, por haber sido, en opinion de muchos, fallido? Tanto exito tuvo en ser fallido, que ha dejado una huella activa y provocadora, con mas futuro por delante que si se hubiese tratado de un dia-logo armonioso o consensual.

    Yo llamo a esta experiencia unheimlich, en aleman. No tengo equivalente frances para des-cribir este afecto en una sola palabra: en el curso de un encuentro Unico, y por lo tanto irreempla-zable, una extrafieza singular se mezcl6 de...ma-nera indisociable con una familiaridad a la vez intima y desconcertante, por momentos inquie-tante, vagamente espectral. Me sirvo tambien de esta palabra alemana intraducible, unheim-lich, para reavivar aqui mismo, hablando yo en frances y pudiendo ustedes leerme en aleman,

    l Destruktion und Delwnstruktion, en Gesammelte Werke (en adelante, abreviado GW), 2, 'fubinga: Mohr, 1985-1995, pags. 361-72; traducci6n francesa de J. Gron-din en La philosophie hermneutique, Paris: PUF, 1996, pag. 154. Las bastardillas son mias.

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    CARNEROS

    nuestra sensibilidad comun a los limites de la traducci6n. Lo hago tambien para evocar lo que el propio Gadamer diagnostic6 con referencia a lo que muchos de nuestros amigos se apresura-ron a interpretar como un malentendido origi-nario. SegU.n el, una de las causas fundamenta-les de aquella sorprendente interrupci6n, en 1981, habia sido el escollo de la traducci6n. En el inicio de Dekonstrulltion und Hermeneutik,2 en 1988, poco tiempo despues, supongo, de nuestro segundo debate publico, aqui mismo en Heidel-berg, con ... Philippe Lacoue-Labarthe y Reiner Wielu, respecto de los compromisos politicos de Heidegger, Gadamer situaba asi el duro trance de la traducci6n y el riesgo permanente de mal-entendido sobre los limites de las lenguas:

    El dialogo entre los representantes que inten-taron proseguir de manera aut6noma el impulso del pensamiento heideggeriano -dialogo a que aspiraba ser mi encuentro parisino con Derrida, hace algunos aiios- debe verselas con dificulta-des muy particulares. Existe pdmero la bat-rera de las lenguas. Esta sera siempre considerable

    2 En G\V, 10, op. cit., pags. 138-47; traducci6n francesa en La philosophic lzermeneutique, op. cit., pag. 155. Las bastardillas son mias.

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  • JACQUES DERRIDA

    alii don de el pensam.iento o la poesia pugnen por abandonar las fonnas tradicionales para ponerse ala escucha de nuevas orientaciones extraidas de su propia lengua materna.

    Gadamer designa, pues, , antes que la ciencia o la filosofia. Esto no es fortuito. Tenemos aqui un hilo que hoy no deberiamos perder. Por otra parte, en Los Umites dellenguaje (1984), ensayo anterior al que acabo de citar, que databa de 1988, pero mas cercano a nuestro encuentro (1981), Gadamer insistiatlar-gamente sobre el vinculo entre la cuesti6n de la traducci6n y la experiencia poetica.El poema ~o es s.6lo el mejor e'em lode lo intraducible: le da su lugar mas propio, el menos impropio, a duro trance de la traducci6n. El poema constituye, sin dud a,~ Unico lugar propicio para la eXQerien-cia de la lengua, esto es, de rm idioma que a 1;;-ez desafia para siempre ala traducci6n y apela en-tonces a rma traducci6n conminada a hacer lo imposible, a volver posible lo imposible en oca-si6n de rm acontecin1iento inaudito. En Los Umi-tes dellenguaje, Gadamer escribe:

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    . . . esto [venia hablando del fen6meno de la lengua extranjera) es aplicable especialmente

    CARNEROS

    cuando esta enjuego la traducci6n [yen una nota remite justamente a su ensayo Leer es como tra-ducir3) . Pensamos aqui en la poesfa, en el poema como gran instancia para la experiencia de la propiedad y ajenidad dellenguaje.4

    Al suponer que lo esencial de la poesia depen-de de parte a parte y simplemente de lo que lla-mamos arte o bellas artes, recordemos tam-bien lo que Gadamer aclara mas de rma vez, so-bre todo en su Selbstdarstellung.5 Destaca aqui el papel esencial de lo que el denomina expe-riencia de arte>~ en su concepcion de la herme-neutica filos6fi.ca, allado de todas las ciencias de la comprensi6n que le sirven de punto de parti-da. No olvidemos nunca que Verdad y metodo abria su espacio propio con rm capitulo consa-grado ala experiencia del arte>>, a una que

  • JACQUES D ERRJDA

    autor)).6 En cuanto a ese horizonte de la subjeti-vidad, la obra de arte jamas se erigira como un

    >'

    objeto que enfrenta a un sujeto. Pertenece a ~ ser de obra el afectar y transformar al sujeto, empezando por su firmante. Gadamer propone invertir este presunto orden en una formula pa-radojica:

    ~ El subjectu.m de la experiencia del arte, qu~ subsiste y perdura, noes la subjetividad de quien la hace sino Ia obra de arte en si. 7 Empero, esta autoridad soberana de la obra

    -por ejemplo, lo que hace del poema (Gedicht) el orden dado y el diet> de un dictado-- es tam-bien un llarnado a la respuesta responsable y al dia.logo (Gesprach) . Reconoceran ustedes aqui el titulo de un libro que Gadamer publico en 1990: Gedicht und Gespriich.8

    Nose si tengo derecho a hablar, sin presun-cion, de un dialogo entre Gadarner y yo. No obs-

    6 Wahrheit und Methode, Thbinga: Mohr, 1960, pag. 17; traducci6n francesa de Etienne Sacrc, revisada por Paul Ricamr, Write et methode, Paris: Le Seuil, 1976, pags.ll-2.

    7 Ibid., pag. 98; traducci6n francesa, pag. 28. 8 Gedicht und Gespriich, Francfort del Meno: Insel Ver-

    lag, 1990.

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    CARNEROS

    tante, por poco que aspirase a ello, repetiria que ese dialogo fue primero interior y unheimlich. El secreto en el que se sustenta esa U nheimlichkeit [inquietud], aqui, en este mismo instante, es que ese dialogo interior acaso mantuvo viva, activa, feliz, la tradici6n de aquello que parecio hacerlo pender ~el afuera: me refiero en particular al espacio publico. En un fuero intimo que no se cierra nunca, ese sustento* mantuvo -quiero creerlo-- la memoria del malentendido con una constancia notable. Cultivo, salvo, el sentido oculto de aquella interrupci6n de manera inin-terrumpida, silenciosa o no -para mi, casi siempre interior y en apariencia muda-.

    A menudo se habla, con excesiva facilidad, de monologo interior)). Un dialogo interior lo pre-cede y lo hace posible. Al dividirlo y enriquecer-lo, lo dirige y lo orienta. Mi dialogo interior con Gadamer, con Gadamer mismo, con Gadamer vivo, y que vive alin, me atrevo a decir, no ha ce-sado desde nuestro encuentro en Paris.

    * En este fragmento aparece, con un sentido indecidi-ble, el juego entre el verbo entretenir, mantener, ~usten tar, pero tambien Conversar .. , y el sustantivo en-tretien, a su vez Cuidado, mantenimiento, sustento y Conversaci6n. (N. de la T.)

    17

  • JACQUE'S DEIUUDA

    Como sucede siempre en la amistad, al me-nos tal como la experimento cada vez, aquella melancolfa se debia sin duda a una triste y pe-sada certeza: algtin dia, la muerte debera sepa-rarnos. Ley inflexible y fatal: de dos amigos, uno vera morir al otro. El dialogo, por mas virtual que sea, quedara 1erido para siempre por una ultima interrupci6n. Una separaci6n no compa-rable a ninguna otra, una separaci6n entre la vida y la muerte, desafiara al pensamiento desde un primer sello enigmatico, aquel que sin fin intentaremos descifrar. El dialogo continua, por cierto, prosigue su estela en~~ suQervivien-te. Este cree conscrvar al otro en sf: ya lo hacia cuando vivia, y de ahara en adelante le cede, por dentro, la palabra. Lo hace tal vez mejor que nunca, y cs csta una hip6tesis atenadora. Pero la supervivencia lleva en si la huella de una im-bonable incision. La inteiTUpci6n se multiplica, una interrupci6n afecta al otro, una intent;.P-ci6n en abismo, mas unheimlich [inquietante] ----quenunca.

    lPor que insistir tanto en la intenupci6n, y cual es el recuerdo que mas vivamente turba hoy mi memoria? Pues bien: es lo que se dijo, se hizo u ocurri6 a partir del ultimo de los tres inte-rrogantes que en 1981, en Paris, ose plantear a

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    CARNEROS

    Gadamer. Ese inteiTogante determin6 a la vez la situaci6n critica del malentendido, si no su confirmaci6n; la intenupci6n aparente del dia-logo, pero tambien el comienzo de un dicilogo in-terior en cada uno de nosotros, un dialogo vir-tualmente sin fin y casi continuo. Apele enton-ces, en efecto, a cierta interrupci6n. Lejos de sig-nificar el fracaso del dicilogo, ella podia llegar a ser la condici6n para la comprensj6n y el enter:-dimiento. Permitanme, a titulo excepcional, re-cordar esa cuesti6n, el tercero y ultimo de una serie de interrogantes referidos a la buena vo-luntad en el deseo de consenso y ala problemati-ca integraci6n de una hermeneutica psicoanali-tica en una hermeneutica general:

    Tercer inten-ogante: Se refiere tambien a esta axiomatica de Ia buena voluntad. Se lo haga o no con segundas intenciones psicoanaliticas, cabe a \in preguntarse por esa condici6n axiomatica del discurso interpretativo que el profesor Gadamer llama Verstehen [comprender], COmprender al otro, comprenderse el uno al otro. Se hable de consenso ode malentendido (Schleiermacher), cabe ~rse si Ia condici6n del Verstehen, le-jos de ser el continuum de Ia

  • JACQUES D ERRIDA

    relaci6n, una cierta relaci6n de interrupci6n.Jl suspenso de toda mediaci6n.9

    La certidwnbre melanc6lica a que me refiero empieza, como siempre, cuando los amigos es-tan vivos. No solo a causa de una interrupci6n, sino de una palabra que interrumpe. Un cogit,_ del adi6~ ese saludo sin retorno, signa la propia ; espiraci6n del dialogo, del dialogo en el mundo o del dialogo mas interior. Entonces el duelo deja de esperar. Ya en ese primer encuentro la inte-rrupci6n se anticipa ala muerte, la precede, en-luta a cada uno con un implacable futuro perfec-to. Uno de nosotros dos habra debido quedarse solo, ambos lo sabiamos de antemano. Y desde siempre. Uno de los dos lwbra estado condena-do, desde el comienzo, a llevar el solo, en el mis-mo, tanto el dialogo que le es preciso contin.Y.ar mas alia de la interrupci6n, como la memoria de ~ interrupci6n primera.

    9 Jacques Denida,

  • 2

    Esta seria una de las primeras maneras, no la linica sin duda, de dejar resonar en nosotros, mas aca 0 mas alla de la interpretacion verifica-ble, cierto verso de Paul Celan:

  • JACQUES D ERRIDA

    Wo-gegen rennt er nicht an?

    Die Welt ist fort, ich muss dich tragen. *

    Releeremos este poema. Procuraremos escu-charlo y luego responder de manera responsable a lo que Gadamer suele Hamar elAnspruch de la obra, el reclamo que ella nos dirige, la interpela-ci6n exigente que un pqema instituye, la recor-daci6n obstinada, pero justificada, de su derecho a hacer valer sus derechos. Mas, wor que esta anticipaci6n? ;.,Y por que cite primero, yo solo y antes que cualquier otro, aislandolo de manera sin duda violenta y artificial, un ultimo verso: Die Welt ist fort, ich muss dich tragen?

    *

  • JACQUES DERRIDA

    Sin embargo, aunque no tengamos la suerte de esa colusi6n o ese juego entre pensamiento y gratitud, y aunque el intercambio del agradeci-miento corra siempre el riesgo de ser una com-pensaci6n, en nuestras lenguas latinas tenemos esa amistad~ pes.ar (pensare), en-tre el pensamiento y la gravedad. ~samiento y elllevar soQ.re si.* De ahi el examen. El peso de un pensamiento llama y se l~ama siempre al examen, y saben ~stedes que examen es, en latin, la aguja de una balanza a la que se confia lajusteza y tal vez lajusticia de unjuicio acerca de lo que se le da para que lo lleve.

    Me pareci6 necesario comenzar citando y lue-go repitiendo el Ultimo verso de ese poema, Die Welt ist fort, ich muss dich tragen, tambien pa-

    lze" gehort der Dank Doch vielleicht sind diese Anldiinge des Wortes "Denizen" an Gedcichtnis und Danlz nur iius serlich und lziinstlich ausgedacht. [ ... ) 1st das Denhen ein Danhen? Was meint hier Danhen? Oder beruht der Danh im Denizen?). Cito la traducci6n francesa de A. Becket y G. Granel, Qu'appelle-t-on penser?, Patis: PUF, 1959, pags. 144-5.

    * Conforme a nuestra traducci6n de porter por llevar>, vertemos el sustantivo frances portee por la forma de in-finitive sustantivado llevar sobre si. (N. de laT.)

    26 l

    CARNEROS

    ra seguir fielmente y aun para tratar de imitar, hasta cierto pun toy tan lejos como fuese posible, un gest

  • J ACQUES DERRJDA

    cuentra con toda evidencia el nucleo de este pe-quefio poem a. J_

    Hoy nos hallamos, entonces, entle dos alientoSl o dos inspiraciones: Atemwende y Atemkristall. Gadamer acompafia con su comentario, por ejem-plo, este breve poema de Celan:

    WEGE IM S CHATTEN-GEBRACH

    deiner Hand.

    Aus der Vier-Finger-Furche wiihl ich m.ir den uersteinerten Segen.

    DES CHEMINS DANS LES STRIES D'OMBRES

    de ta main.

    Du sillon des quatre doigts j'extorque en fou;issant la benediction petrifiee.4*

    Este poema expresa sin duda la posibilidad de una bendici6n (Segen), de una bendici6n pe-

    4 Wer bin ich und wer bist du? Komrnentar z u Celans

  • JACQUES DERRIDA

    mano cerrada sobre si misma y sobre su sentido. Una mano mantendria aun oculto el mensaje de bendici6n rCa ~ano que bendice da asi a leer, pero in vita tam bien a leer lo que ella sustrae a la lectura. Ella da y sustrae a la vez el sentido del

    -- -EJ.~nsaj e, retiene la bendici6n misma. Como si una bendici6n adquirida de antemano, una ben-dici6n con la que se puede contar, una bendici6n verificable, calculable, decidible, no fuera ya una bendici6n. (.Una bendici6n no tendra que ser siempre improbable?

    Este poema plantea, pues, un primer proble-ma de interpretacion. Gadamer sugiere una hi-p6tesis:

    La proximidad y eldon de quien bendice nos faltan hasta tal punto que la bendici6n solo esta presente de un modo petrificado. Ahora bien: el poema dice que se persigue la bendici6n de esa mano que bendice con el fervor desesperado, re-buscador, de un menesteroso.6

    Arriesga entonces un paso audaz. Propone leer, a traves de esta vision, una pasmosa o sub-versiva escena de lectura. Lo que este poema da

    ~ -para leer seria tambien la e2.c~na d~ lectura, la

    6 Q 0 0 0 t 0 t '2 "t ' 59 w swSJe e qut es- u .. .. , op. ct . , pag. .

    30

    j

    l

    CARNEROS

    provocaci6n que llama a la lectura de lo que el -pro}>io poem a da para leer:

    Con ello se produce una inversion audaz: de la mano que bendice se pasa a la mano en la que se oculta, para quien lo lee, un mensaje pleno de bendici6n y esperanza.

    La bendici6n del poema: este doble genitivo expresa a las claras eldon ae un poema que a la vez berlclice al otro y se deja bendecir por el otro, destinatario o lector. 'Pero esta-Temisi6n al otro no excluye la reflexion autoneferencial: es siem-

    ~re posible decirlo, el poema habla de si mismo, de la escena de escritura, de firma y de leotura que el inaugura. Es~a reflexi6n especular y au- { ) totelica nose ciena sobre si misma: es simul-taneamente, y sin retorno posible, una bendi-ci6n que se otorga al otro, una mano que se da, a

    J a uez abierta y plegada. (.Que es la mano? ;fista mano, la mano de este

    poema? i,C6mo representarse aqui, en una ima-gen o un cuadro (Bild), a la ve~~3-l) ~~ Desde su primera frase, Gaclamer ha-

    bia anunciado, lo repito, que SegUn el p1incipio hermeneutico empezaria por el verso final que lleva el acento, wiihl ich mir den I versteinerten Segen, verso final en que, segD.n el, se encuen-

    31

  • JACQUES DERRJDt\

    tra con toda evidencia el nucleo de este pequeiio poema. Aceptemos, al menos de manera provi-sional y sin reservas, _gge ese sea el principio her-meneutico y esa la evidencia. Postulemos que el verso final ~ev~ el sentido de todo el J2._0en1J!. AI seguir estos dos axiomas, Gadamer reconoce muy pronto, y lo hace en forma explicita, que su lectu-ra interpretativa debe tomar en cuenta mas de una interrupci6n. Debe tambien dejar suspendi-da una serie de cuestiones que son otras tantas interrupciones en el desciframiento del sentido.

    Las primeras interrupciones siguen ante to-do los pliegues que son tambien surcos de lectu-ra. Gadamer escribe:

    El contexto nos enseiia lo que quieren decir las quebrazas de sombras. Cuando la mano sere-pliega un poco y los pliegues proyectan entonces sombras, en las quebrazas de la mano, es decir, en la red de lineas intenumpidas y plegadas, se pueden ver las rupturas como lineas que inter-preta el que lee en la mano. Lee en elias ellen-guaje del destino o del ser. El Surco de los cuatro dedos es entonces el pliegue que atraviesa trans-versa l mente la mano y que, opuesto al pulgar, reline los cuatro dedos en una unidad.7

    ,..y 7 Qui suis-je et qui es-tu? . .. , op. cit., pag. 59.

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    Cl!RNEROS

    Al parecer, Gadamer describe primero una suerte de interrupci6n multiple pero absoluta-mente interior, aquella que dentro de la mano se day se rehusa ala vez ala lectura: ... en la red de lfneas interrwnpidas y plegadas, se pueden ver las rupturas como lineas que interpreta el que lee en la mano. Lee en elias el lenguaje del destino o del sen>. Estas lfneas de ruptura se si-tuan ya en un texto que se tiende y se da. El tex- l1

    - .._ -

    to e2 aqui una mano qu~ bendice Eero que, ade-mas, a lo largo de esos limites internos, se arries-ga a rehusarse, sustraerse, desaparecer. Sin ese riesgo, sin esa improbabilidad, sin esa imposibi-lidad de demostrar que debe permanecer basta el infinito y que no debe estar saturada o cerra-da ella misma por una certidumbre, no habria ni lectura, ni don, ni bendici6n.

    Ahora bien: mas adelante, un borde viene a interrwnpir pero esta vez no atraviesa el inte-rior del texto, sino que lo rodea. Una frontera ex-terna dibuja una interrupci6n su;pensiva'?mes- ~ Tl pues de una serie de lecturas esbozadas y de in-terrogaciones aventuradas, sobre todo acerca del YO -el del poeta o el del lector en busca de una bendici6n ode una lectura bendecida-, Ga-damer deja sin decidir, indecidible, en el umbral, algunas preguntas que, lejos de detener la lectu-

    ...y t l N c) f ) p c (' 33 ., r-. lot ....

  • JACQUES DERRIDA

    ra interpretativa, abren y liberan la experiencia de esta. Ahora se tratara del tU>> no rnenos que del yo. Otras tantas a:firrnaciones que, bajo el signo de interrogaci6n, enlazan la posibilidad de la bendici6n y el futuro de la interpretacion a una interrupcion pensativa y suspensiva. Per-mitanme citar, para subrayar asi la fume deci-sion de dejqr indeciso lo indecidible, todo ese pa-rrafo que concluye sin concluir. El derecho de de-jar en la indecision le es reconocido pues al pro-pio poerna, y no a1 poeta ni allector:

    ;_A qui en pertenece Ia mano? Parece dificil ver, en esta rna no de bendici6n que ya no bendice, algo distinto de Ia mano del Dios oculto cuya plenitud de bendici6n se habrfa vuelto irreconocible y que solo nos serfa transmitida en form as petrificadas, sea en el ceremonial estereotipado de las religio-nes o en la facultad de creencia estereotipada de los hombres. Pero, de nuevo, ello ocurrini de tal modo que el poema no decidira nada en cuanto a saber quien es aqui el Tu. Lo que el poema se limita a decir es la miser;a apremiante de aquel que en

  • JACQUES DERRJDA

    caracteriza ~en general que, desd~ el punto de vista hermeneutico, nunca termma antes de haber conducido a un verdadero acuer-do. Si ningU.n dialogo termin6 verdaderamen-te nunca, es porque un acuerdo Verdadero, un

    ) acuerdo perfecto entre dos personas, contraria la esencia misma de la individualidad, situa-ci6n en la cual Gadamer reconoce el signo de la finitud misma. Yo diria que es precisamente 1~ finitud interruptora la que reclama el proces3 ~ infmito. fo-;: otra parte, el proceso infmito es

    mencionado de nuevo dos paginas mas adelan-te, para caracterizar esta vez e.~terminabl: dialogo del traductor consigo mismo.

    L o que tambien me importa mantener vivo, en estos ultimos interrogantes sobre lo que el poema deja indeciso, es la man era singular y por cierto intencional con que la ret6rica de Gada-mer da vuelta las cosas. En verdad, se trata aqui de algo muy distinto de una ret6rica y un giro. Mas alla de un tropo, Gadamer dice, literalmen-te, que el poema mismo no decidira nada. El poe-rna es aqui, sin duda, el subjectum que mencio-nabamos hace poco. Aunque conserve una ini-ciativa en apariencia soberana, imprevisible, in-traducible, casi ilegible, sigue siendo tambien una huella abandonada, de pronto independien-

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    t I

    ( . CARNEROS

    / te del querer decir intencional y consciente d~l finllante, y que vaga, pero de manera secreta-"ffiente regulada, de un referente al otro -des-tinada a sobrevivir, en un proceso infinito, a los desciframientos de cualquier lector venide-ro-. Aunque, como toda huella, el poema sea asi destinalmente abandonado, separado de su origen y de su fin, esta doble interrupci6n no so-lo lo convierte ~ el desdichado huerfano del que habla el Fedro de Plat6n con referencia a lo es-crito. Este abandono, que parece privarlo, eman-ciparlo, separarlo, de un padre que habria ex-puesto el calculo a lo incalculable de la filiaci6n interrumpida, esta ilegibilidad inmediata, es tan1bien el recurso que le permite bendecir (qui-za, s6lo quiza), que le permite dar, dar para pen- ! ' sar, dar para pesar el llevar sobre si, dar para -f leer, que le permite hablar (quiza, s6lo quiza).

    Desde el nucleo de su soledad y a traves de su ilegibilidad inmediata, el poemapuede seguir hablando -el mismo de si mismo-. Unas veces

    . -

    de manera transparentel.. otras veces segU.n tro-pos esotericos que requieren una iniciaci6n y una tecnica de lectura. Esta autorreferencia es siempre un reclamo (Anspruch) al otro.!. as(fuese a l otro inaccesible en si. Ella no suspende en

    ---

    nada 1a referencia a lo inapropiable. 37

  • JACQUES DERRIDA

    Incluso donde el poema nombra la ilegibili-dad, su propia ilegibilidad, declara tambien la ilegibilidad del mundo. Otro poema de Celan co-mienza asf: U NLESBARKEIT dieser I Welt. Alles doppelt.n Y apenas mas adelante dudamos en identificar el tu que el poema apostrofa: no im-porta quien, mas de uno, el poema mismo, el poeta, ellector, la profundidad abisal de tal o cual otra singula1idad para siempre encriptada, cualquier otro, Dios, tu o yo (Du, in dein Tiefstes gehlemmt . . . ).

    11 UNLESBARKEIT d ieser I Welt. Alles d oppelt. II Die star/len Uhren I geben der Spaltstunde recht, I heiser. II Du in de in Tiefstes geldemmt, entsteigst dir I fiir immer (U,:lesbarlleit , en S chneepart, Francfort del Meno: S. Fis-cher, 1971). [

  • JACQUES D ERRIDA

    sonal diferente: sich, ich, er [su, yo, el] para las tres estrofas, ich y dich para el ultimo verso. ~ste dice algo del llevar sobre si (tragen) que in-tentaremos pensar. Co1Te el riesgo de cargar con ---todo el sentido de un poema que seria apresura-do considerar solo como preparacion o ilustra-cion de aquel. De este poema, el Ultimo verso se halla, sin embargo, disociado y separado por la duracion abisal de un blanco silencio, tal como un aforismo dividido, la sentencia o el veredicto de otro tiempo, tras una interrupcion sensible~ m as larga que cualquier otra, y que estamos tentados de saturar e incluso de sobrecrugar con discursos virtuales, significaciones o meditacio-nes sin fm.

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    GROSSE, GLOIIENDE WOLBUNG

    mitdem~ hinaus- und hinweg-wilhlenden Schwarzgestirn-Schwarm:

    der uerllieselten Stirn eines Widders brenn kh dies Bild ein, zwischen die HorneT; darin, im Gesang der Windungen, das Marh der geronnenen Herzmeere schwillt.

    ..

    Wo-gegen rennt ~ nicht an?

    CARNEROS

    Die Welt ist fort, kh muss ili.ctl tragen.

    A traves de lo que tendre la temeridad de aven-turar ahora, solo escuchen ustedes pedidos de auxilio. 1 No estoy seguro de nada, aun si estoy seguro, ademas -aunque de ello no saco ventaja alguna-, de que nadie tiene aqui derecho a estar seguro de nada. La cmteza de una lectura incues-fiona Je seria la primera necedad o la mas grave de las traiciones. Este poema sigue siendo para mi ellugar de una experiencia Unica. Lo calcula-ble y lo incalculable sc aunan en el no solo en la lcngua de otro, sino en 'la lengua extranjera de otro que me da (que presente temible) para re-frcndar el futuro tanto cmn,o e)_pasaclo: o ilegi-ble ya nose opone a lo legible. A1 permanecer ile-&ible, se'creta y deja en secrelo, dentro del mis-mo cuerpo, infinitas posibilidades de lectura.

    1 Estos comenzaron sin duda en un seminario que con-sagre a este poema haec algunos meses en Ia Universi-dad de Nueva York. Dieron ocasi6n a intercambios con mis amigos Avital Ronell y Werner Hamacher. Reciban ellos aquf mi agradecimiento.

    41

  • JACQUES DEilRIDA

    Al descubrir el poema -lo confieso como una posible falta-, mi lectura fascinada se arroj6 so-bre el ultimo verso. Me apropie entonces avida-mente, valiendome de hip6tesis que les expon-dre mas adelante, de cantidad de significaci ones propuestas como otras tantas escenas, puestas en escena y mundos posibles, como otras tantas destinaciones por las que elyo y el tu podian si-tuarse sobre cualquiera y sobre cualquier cosa en el mundo, empezando por el poeta) el poem a o su destinatario, sea en la histOI;a de la literatu-ra o en la vida, entre el mundo del poema y el mundo de la vida, e incluso mas alia del mundo que ya no esta. Intente, pues, en primer lugar, traducir ese Ultimo verso al frances. Su presente gramatical lleva en si mas de un tiempo: Die Welt ist fort, el mundo se ha ido ya, el mundo nos ha dejado, el ~undo ya no esta, el mundo es-ta lejos, el mundo esta perdido, el mundo se ha perdido de vista, el mundo esta fuera de lavista, el mundo ha partido, adios al mundo, el mundo ha fallecido, etcetera.

    Pero, (.que mundo? (.Que es el mundo?Y, mas tarde o mas temprano: (.que es este mundo de aqui:? Otras tantas preguntas inevitables en to-da su vastedad. Volvere, por supuesto, sobre aquellos primeros pasos, y sobre el ich muss

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    CARNEROS

    dich tragen (yo debo llevarte, tengo que llevar- ~ te), mas facil de traducir en apariencia, pero t;mbien dificil de interpretar.

    No desplegare a qui -no dispondre de tiempo para ello y he intentado ya hacerlo en otro lu-gar- protocolos de naturaleza te6rica o metodo-l6gica. No dire nada en forma directa de la fron-tera infranqueable -aunque siempre abusiva-mente franqueada- entre, por un lado, indis-pensables enfoques formales pero asimismo te-maticos, multitematicos, atentos, como tiene que estarlo toda hermeneutica, a los pliegues ex-plicitos e implicitos del sentido, a los equivocos, a las sobredeterminaciones, a la ret6rica, al querer decir intencional del autor, a todos los recursos idiomaticos del poeta y de la lengua, etc., y, por otro lado, una lectura-escritura diseminal que,

    - -esforzandose por tomar en cuenta todo eso y dar cuenta de ello~etar su nec~sidad _se diri_ge tambien hacia umesto 0 un excedente irreducti-ble. El exceso de ese resto se sustrae a cualquier

    ---reunion en una hermeneutica. Vuelve necesaria esta hermeneut~a, la vuelve tambien posible, como vuelve aqui posible, entre otras cosa~ huella de la obra oetica su abandono o su su-

    ---

    _perviVenci~as alia d~ tal o cual fir~te o de cualquier lector determinado. Sin ese resto ni

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  • JACQUES DERRIDA

    /) siquiera existiria el Anspruch, la conminaci6n, el reclamo, ni la provocaci6n que canta o hace cantar en todo poema, en lo que podriamos de-nominar,junto con Celan, y acudiendo para ello al tftulo o el fncipit de otro poema de Atemwen-de: Singbarer Rest [Cambio de aliento: Resto can-

    tabl~. Es verdad, debemos hacerlo todo para tratar

    de saber cual es el sentido determinable del poe-m a que de ese modo se cierra y se firma: Die Welt ist {o1t, ich muss dich tragen. Pero supon-gamos incluso que podemos comprender e iden-tificar lo que Celan quiso decir, de que aconteci-miento datado, en el mundo o en su vida, da el testimonio, a quien dedica o dirige el poema, quien es el yo, el el y el tu del poema en su con-junto y, lo cual puede ser diferente, en cada uno de sus versos. Pues bien: ~q_uiera entonces ~I agotariamos la huella de ese resto, la restancia ' ~ misma de ese resto que nos vuelve, a nosotros, legible e ilegible ala vez el poema. Por otra par-te, l,quien es ese nosotros? l,Cual es su lugar desde el momento en que es llamado ciertamen-te, pero se callao en todo caso nunca se presenta como tal en este poema que nombra, siempre y solamente,yo, tlt yel. Suschibboleth se expone y se nos sustrae, nos espera, nosotros nos espera-

    44 ..

    CARNf.1WS

    , mos atill precisamente donde Niemcuul I zeugt fiir den I Zeugen.2'''

    Al borde de un abismo, tras el blanco de una pausa en el tiempo ~ vez infinito, el ultimo sus-piro, la expiraci6n del poema, Die Welt ist fort, ich muss dich tragen, es sin duda un verso que parece disjunto. Pero es tambien adjuntado y conjuntado por Celan, por la obra que el nos leg6 y cuya forma en el espacio publico el fij6, aun cuando este verso disociado habria podido figu-rar en otra parte sin perder sus recursos de sen-tido e invitando a otras lecturas. El aliento de ese suspiro en Atemwende es ciertamente el so-porte (Gadamer dilia quizas, y quiza demasiado rapido, el sujeto del poema), mas, en su propio llevar sobre si, en la musica de lo que ell1eva, es-ta tambien sostenido, soportado, insuflado in-cluso por aquello que lo precede, loan uncia y lo \ engendra.

    Ahora bien: para empezar por lo mas seguro y lomas simple, el dispositivo formal de los trece versos mas uno parece -reparemos en ello-notablemente sabio. Destacare apenas cuatro

    2 Aschenglorie, en Atemwende, op. cit. Cf. supra, pag. 27, nota 3.

    * Nadie I testimonia por cl/ testigo (Cambio de alien-to, pag. 235).

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  • JACQUES DEIWIDA

    rasgos principales en la arquitectura orquestal de su composici6n.

    1. Gramaticalmente, cada uno de sus verbos se conjuga enpresente. Es como si la palabra no abandonara nunca la presencia de un presente, aun cuando -pasare a ello de inmediato- esa apariencia gramatical disimula las muy hetero-geneas temporalidades que pone efectivamente en ejercicio.

    2. Entre estos presentes, pero en cuatro tiem-pos, la puntuaci6n escande el poema de manera muy visible y visiblemente diferenciada en su distribuci6n: a ) dos puntos despues de la prime-ra estrofa (la segunda se presenta entonces co-mo su explicitacion o su traduccion, tras una suerte de es decir?> implicito); b) un punto des-pues de la segunda estrofa, pun to que viene a ce-rrar una presentaci6n; c) un signo de interroga-ci6n despues de la tercera estrofa de tres versos: la Unica pregunta del poema; d) un punto final, por ultimo, despues de la sentencia, el Spruch del Anspruch, la sentencia, el fallo, el ultimo re-clamo, el decir o el diet, e incluso el veredicto del poema, lo cual se parece al ueridictum, a la verdad de la Dichtung.

    46

    CAnNEROS

    , 3. Si despues del tiempo gramatical de los verbos y de la puntuaci6n analizamos la alter-nancia de personas y pronombres personales, observamos que entre el sich inicial y el dich final, el

  • JACQUES DEI1RIDA

    es que aU.n puedo decir esto en frances- tout a l'heure.*

    lQue ocurre entre esas cuatro temporalida-des clisjuntas y adjuntadas, puestas en concor-dancia con su escritura des-adjuntada?

    1. Primero, sin verbo, la presencia muda y si-lenciosa de un cuadro (imagen o pintura):

    GROSSE, GLOHENDE WOLBUNG

    mit dem IDcll hinaus- und hinweg-wiiltlenden Schwarzgestirn-Schwarm:

    2. Despues, una acci6n, el performativo pre-sente de una primera persona:

    der verkieselten Stirn eines Widders brenn kb die~ Bild ein, zwischen die Home1; darin, im Gesang der Windungen, das Marll der geronnenen Herzmeere schwillt.

    * La expresi6n tout a l'heure (tout, todo; heure, ho-ra .. : mas o menos literalmente, todo en hora, todo a ho-rario, todo en la hora, etc.) se uliliza tanto para decir de inmediato, enscguida, dentro de un momento como rccien, hace poco ... (N. de LaT.)

    48

    CARNEFIOS

    , Despues del cuadro, sobre el fondo de este, pero tambien para describir o explicitar la ac-ci6n de la que el cuadro es como el decorado tea-tral, luego de dos puntos, una acci6n se presenta como la duraci6n de una secuencia narrativa.

    3. Despues del cuadro y de la acci6n, despues del decorado y de una suerte de relato performa-tivo, todo se detiene ante una pregunta negativa marcada por el signo de interrogaci6n:

    Wo-gegen rennt .e.r nicht an?

    4. Por Ultimo, simulando al menos la respues-ta indirecta a una pregunta negativa, inquieta, entre el espanto y la admiraci6n ante lo que pa-rece tan unheimlich, he aqui el presente de la responsabilidad, la sentencia entre el deber ~ la pro mesa de llevar al otro( ~ llevart;j la verdad ------del veredicto al borde del fin del mundo:

    Die Welt ist fort, kb muss .dkh tragen.

    Se podrfa continuar el analisis de este dispo-sitivo formal y, para tomar en consideraci6n un

    49

  • JACQUES DERRIDA

    solo ejemplo entre tantos otros posibles, acercar-se a lo que cabria designar como puesta en onda de un silabario. Las letras de este silabario son

    ...f' murmuradas, susurradas, sofocadas, suspira-das o sibilantes: entre las sch ~ntre (zwischen) schwa- y schwi- (Schwarzgestirn, Schwarm, zwischen, schwillt)-, las w (Wolbung, Weg, wii.hlenden, Welt) y, de manera mas definida a lin, las wi (Widders, Windungen, schwillt).

    Este analisis formal puede llegar muy lejos. Debe hacerlo. Mas parece poco audaz. Pertenece al orden de la seguridad calculable y de las evi-dencias decidibles. No sucede lo mismo con la respuesta hermeneutica al Anspruch del poem a o con el dialogo interior del lector o del refrenda-tario. Esta respuesta, esta responsabilidad, pue-de continuar hasta el infinito, de manera ininte-rrumpida; va del sentido al sentido, de verdad en verdad, sin otra ley calculable que la que le asignan la letra y el dispositivo formal del poe-rna. Pero, aunque vigilada por la misma ley, so-metida a ella para siempre, igualmente respon-sable, la experien

  • 4

    f Intentemos ahora_se~ lomas fieles ~-osible a la exi encia hermeneutica, pero tamb1en a esa \ait;ridad singula que a su vez la arrastra fuera ~e ella misma, en ella mas alla de ella mis~_a.

    Comencemos cautamente a leer la constelac10n de este poema que es tambien el poema de cierta constelaci6n, la configuraci6n de las estrellas en el cielo, por encima de la tierra e incluso mas alla del mundo. Esta constelaci6n, aunque nose retina nunca, parece prometerse o por lo menos anunciarse desde la primera estrofa, la que he denominado el cuadro. Luminosa, radiante, centelleante, incandescente, el dovelaje de la b6-veda celeste (Grosse, glUhende Wolbung) se anima con una vida animalista. El enjambre constelado de las estrellas negras arrastra el im-pulso del poema en el movimiento apremiado, apremiante, precipitado, de una errancia pro-piamente planetaria.

    El nombre griego ha impreso aqui su huella, la errancia tiene vocaci6n planetaria. n:A.av~-r11c;

    ~

    52

    * ~~-- ~ ~ ~ CARNEROS

    significa errant~da, yes asi como se dice algunas veces de animales errantes, preci-samente. n:AaVT)n.K6

  • JACQUES DERRIDA

    como tambien la fecha. En la conjunci6n astral de un nacimiento, el hor6scopo muestra.* Como su nombre lo indica, la horoscopia permite uer las horas al anunciar el destino de una ex:isten-cia. Se asiste asi(al devenir-calenda1'}9 de una b6veda celeste cuyo cuadro compone el propio fondo del poema. Elipsis de una interminable meditaci6n sobre lo que Heidegger design6 ~tabilidad (Datierbarheit) . En este calendario siempre se pueden buscar, encontrar o no encon-trar nunca, en un camino que he explmado ya en Schibboleth, Pour Paul Celan, 1 todas las fechas secretas (aniversarios y evocaciones de sucesos singulares y encriptados, nacimiento, muerte, etcetera).

    No podemos hacer aquf lo que tendriamos que hacer, esto es, escuchar ese poema en la ca-mara de resonancia de toda la obra de Celan, a traves de lo que el hereda reinventandolo, en ca-da uno de sus temas, tropos, vocablos incluso, y a veces forjados o acoplados en la ocurrencia Unica de un poema. Esto podria extenderse has-

    * En el original, l'horoscope montre, pero, ademas, el sustantivo montre designa a! reloj. (N. de la T )

    1 Paris: Galilee, 1986, passim. Sobre la databilidad, especialmentc con referencia a Heidegger, vcase Ia nota de Ia pag. 33.

    54

    r CARNEROS

    " ta el silabario. Para limitarme a un ejemplo en-tre tantos otros posibles, la b6veda zodiacal re-cuerda o anuncia aqui muchas otras constela-ciones horosc6picas. En Die Niemandsrose [La rosa de nadie], el poem a Und 1nit dem Buch aus Tarussa [Y con ellibro de Tarusa] (despues de su exergo tornado de Tsvetaieva: Todos los poetas son judfos) comienza con De I la constelaci6n del Can ... (Vom I Sternbild des Hwuies .. . ). Esta vez, la estrclla es brillante (uom I Hells-tern darin .. . ). Es quizas una estrella amarilla (mi. mancha amarilla, mi mancha ciega, mi man-cha judia, mein Judenflech, dice otro poema de Celan).2 El gueto no esta lejos. Tras aludir a las tres estrellas del talabarte de Orion (drei Giir-telsternen Orions), Celan menciona tambien el mapa del cielo (auf der Himmelsharte ). En H iittenfenster [Ventana de choza], veamos de

    2 Eine Gauner uncl Ganovenweise I Gesungen zu Paris empres Pontoise I von Paul Celan I a us Czernowitz bei Sadagora (Die Niemandsrose, op. cit., pags. 46-7) [c

  • JACQUES DERRIDA

    que modo habitaria el hombre como poeta si to-dos los poetas fueran judios:

    .. . geht zu Ghetto und Eden, pfliicht das Stembild zusammen, das e1; der Mensch, zum Wohnen braucht, hie1; UTller Menschen ... '1'

    Despues de los dos puntos, como para contar la acci6n que se despliega sobre el fondo o, mejor dicho, bajo el fondo de esa b6veda celeste y pulu-lante de vida animal, aparece I~ estrofa de seis versos, la mas larga. Su multivocidad exigiria horas y aiios de desciframiento. Habria que ci-tar de un extremo al otro, entre otras cosas, la Biblia y el corpus celaniano. La frente (Stirn) si-licificada de un carnero recuerda primero lane-gra constelaci6n (Schwartzgestirn) de la b6veda celeste, pero tambien el motivo de la petrifica-ci6n, cuyo ejemplo tuvimos hace poco (verstei-nerten Segen [bendici6n petrificada]) y cuya ex-traordinaria recunencia en la obra de Celan po-driamos rastrear.

    * " .. va a Gueto y Eden, com pone I Ia constelaci6n que 61, I cl hombre, necesita para habitar, aquf, I entre los hombres (La rosa de nadie, pag. 194).

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    CARNEROS

    ' Sobre la frente de este enigmatico carnero (ya que puede ser tambien - y este es uno de los sentidos de Widder- una esfmge-carnero cuyo mensaje queda por descifrar), (,emil es esa iina-gen ese cuadro (Bild), que yO golpeo, que yo ~ribo y firmo a fueg_o (br;nn ich dies Bild ein \ entre los cuernos? Desde luego, esta ins-

    cripci~ siempre puede ser una figura 0 una for-ma (Bild) del propio poema que se produce al de-cir, en cierto modo de manera autodeictica y per-formativa, su firma o su secreto sellado, su sello. La alusi6n al canto e incluso a los giros y rodeos de los tropos o las estrofas (im Gesang der Win-dungen) no puede sino decir tam bien algo del poema en general, en particular de este mismo poema. Esta hip6tesis no implica, por cierto, ninguna autotelia cenada sobre si misma, pero, sin olvidarla nunca, no nos detengamos mucho tiempo en ella. Entre la vida mas animal, que acaba de ser nombrada mas de una vez, y la muerte o el duelo que pueblan el ultimo verso (Die Welt ist fort, ich muss dich trag en ~l c~r::. nero, sus cuernos y la guemadura r~erdan y reavivan, sin duda, el momento de una es~a sacrificial en el paisaje delAntiguo Testamento.

    Mas de un holocausto. Sustituci6n del carnero. ~ura de Isaac (Genesis, 22).

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  • JACQUC:S D ER/l/DA

    Tras haber dicho por segunda vezerem~ cuando el angel enviado por Dios detiene en el aire el cuchillo levantado para degollar a Isaac, ~vuelve y ve a un car~ atraj@_qO en la maleza por los cuernos. Lo ofrece en holocaus-- -to en Iugar de su hijo. Dios promete entonces bendecirlo y multiplicar su simiente como lases-trellas del cielo, quiza tam bien las de la prim era estrofa. Elias pueden asimismo convertirse, in-cluso dentro del poema, en terribles estrellas amarillas. Por otro lado, ademas del joven toro, es un carnero lo que Dios, al hablarle a Moises - -- -- - - -

    tras la muerte de los dos hijos de Aaron, ordena g_ue este Ultimo ofrezca en holocau~to, en el cur-so de una inmensa escena de expiaci6n por las impurezas, malas acciones y pecados de Israel (Leuftico, 16). El carnero solia ser sacrificado en otras ocasiones (ofrecimientos de paz, expiaci6n, pedidos de perd6n, etc.). Contamos al respecto con muchas representaciones esculpidas en pie-dra. Es frecuente ver en elias los cuernos del car-nero como enrollados sobre si mismos, tal V8Z so-bre la frente silicificada del animal (der uerhie-selten Stirn eines Widders). A traves de toda la cultura del Antiguo Testamento, los cuernos se

    ~ convierten en ese instrumento cuya musica ro-~nga~e:val~ En lo que se ase-

    58

    CARNEROS

    meja a un canto puntuado como una frase, ellla-' mado del shofar se eleva hacia el cielo, recuerda

    los holocaustos y resuena en la memoria de to-dos los judios del mundo. Este canto de aleg.cia desgarradora es inseparable de la forma visible por la que pasa el sonido: las extraiias espiras, las curvas y los recodos, las torsiones o contor-siones del cuerpo del cuerno. lm Gesang der Windungen alude tal vez a ese giro del aliento, no me atrevo a decir Atemwende. El rito mas conocido, pero no el linico, se repite en la prime-ra fecha del calendario, el dia del Aiio Nuevo jy-dio en que, en todas las sinagogas del rnlJ!l.d.Q, se -------------- - =--~~0 de Ic:.,atadur~ de Isaac (Genesis, 22). El shofar anuncia tambien el final de Yom Kip-pur. Para todos los judios del mundo, desde ese momento se asocia a la confesi6n, la expiaci6n, el pedido de perd6n, concedido o negado. A los otros o a uno mismo. En ellibro de la vida, entre dos fechas destinales, el Aiio Nuevo y el Dia del

    I Gran Perd6n, de una hora a la otra, ~rit_!:!!a de Dios uede llevar a unos y ~Cada judio se s1ente entonces al borde de todo, al borde del todo, entre la vida y la muerte, como entre el renacimiento y elfin, entre el mundo y el fin del mundo, esto es, el anonadamiento enlu-tado del otro o de si mismo.

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  • JACQUES DERRIDA

    6Que sucede tras la puntuaci6n de esta se-gunda estrofa? Ella se cierra sobre el primer punto del poema, despues de esa acci6n o esa dramaturgia de una operaci6n sacrificial orde-nada en la primera persona de un poeta que, en el mismo gesto, imprime y quema su imagen (brenn ich dies Bild). Despues de ese primer punto aparece la pregunta, el linico signo de in-terrogaci6n del poema: Wo- I gegen I rennt er nicht an?. Mientras que la aliteraci6n recuerda la violencia del sacrificio ( das I Marh der ge-ronnenen I Herzmeere schwillt ), la carga o el empuje del carnero pueden describir tanto el movimiento del animal como el envi6n de la viga de madera, incluso del tronco de arbol. Su Carre-ra, su embestida, lo lanzan de cabeza para ata-car o defenderse, para derribar las defensas del adversario. Estan la guerra y el camero, el car-nero de came o de madera: el camero en la tie-rra o en el cielo se lanza a la carrera. Arremete para derrotar al adversario. Es una charge, una carga(ln- I to what I doeshenotcharge?,para citar la criteriosa traducci6n de Michael Ham-burguer). Esta charge -el equivoco entre las lenguas proporciona aqui mas de una posibili-dad-, 6no es tambien una acusaci6n o un precio a pagar (charge, en ingles) y, por lo tanto, el pago 60

    CARNEROS

    ' de una deuda o la expiaci6n de un pecado? 6No carga el carnero al adversario, tanto sea un sa-crificador como un muro, con todos los crime-nes? Porque la cuesti6n -ya lo habiamos se-fialado- se plantea de manera interrogativa: lcontra que el no corre, contra que el no carga? Puede hacerlo para atacar o para vengarse, pue-de declarar la guerra o responder al sacrificio oponiendole su protesta. Nada ni nadie en el mundo estarian a salvo del sobresalto de su in-comprensi6n indignada. Nadie en el mundo es inocente, ni el propio mundo. Imaginamos la ira del carnero de Abrahan1 y de Aaron, la rebeli6n infmita del cmnero de todos los holocaustos. Pe-ro tambien, aleg6ricamente, la rebeli6n violenta de todos los chivos emisarios, de todos los susti-tutos. lPOr que yo? Su adversidad, su adversa-rio, estalia en todas partes. La frente de su pro-testa arrojaria al carnero contra el sacrificio mismo, contra los hombres y contra Dios. El qui-siera al fin poner fin a su mundo comlin. El car-nero cargaria contra todo y contra quien fuere, en todas las direcciones, como si el dolor lo cega-ra. El ritmo de esta estrofa, Wo- I gegen I rennt er nicht an?, escande sin duda el movimiento en-trecortado de esos golpes. Cuando recordamos que Aaron sumaba j6venes toros al sacrificio del

    61

  • JACQUES DERRIDA

    carnero, pensamos en la ultima embestida del animal antes de su muerte. El torero se asemeja tambien a un sacerdote sacrificador.

    Otras tantas hipotesis, por supuesto, y otras tantas indecisiones. Tal sera siempre el elemen-to mismo de la lectura. Su proceso infinito. La cesura, el hiato, la eli psis, otras tantas interrup-ciones que a la vez abren y cierran. Elias retie-nen para siempre el acceso al poema en el um-bral de sus criptas (apenas una de elias se referi-ria a una experiencia singular y secreta, total-mente distinta, cuya constelacion solo es accesi-ble al testimonio del poeta ode unos pocos). Las interrupciones conectan tambien, en forma di-seminal y no saturable, con constelaciones im-previsibles, con tantas otras estrelias, algunas de las cuales se asemejaran quiz as a esa simiente respecto de la cual Yahve le dijo a Abraham, tras la inteiTUpcion del sacrificio, que la multiplicaria como estrelias: el abandono de la huella trazada es tam bien eldon del poema a los lectores y re-frendatarios que siempre bajo su ley, la de la hue-lla en obra, la de la huella como obra, se arras-traran o dejaran arrastrar hacia una muy dis-tinta lectura o contralectura. Esta sera tarnbien, a veces de una lengua a la otra, en el riesgo abisal de la traduccion, una inconmensurable escritura.

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    r CARNEROS Lo que vale de este modo para los versos que

    acabamos de citar, ;,no vale acaso a fortiori para el Ultimo verso? Die Welt ist fort, ich muss dich tragen: he aquila sentencia ala que Celan deci-dio (;,de que decision se trata y desde donde le fue dictada?) dejarle, como a una firma tal vez escatologica, la Ultima palabra. Por nuestra par-te, solo podemos pronunciarla, justarnente, des-pues de la interrupcion mas marcada. La mas extensa del poema. Tenemos que retener larga-mente el tiempo de nuestro aliento, retomar el aliento, la profunda respiracion de un aliento completamente distinto (es como un giro nuevo, una revolucion, una inversion del alien to, Atem-wende), para suspirar o para expirar: Die Welt ist fort, ich muss dich tragen. Tal vez sea esta, aunque nunca lo sabremos y aunque nadie ten-ga el poder de decidirlo, una respuesta posible a la pregunta Wo- I gegen I rennt er nicht an?.

    La sentencia esta completarnente sola. Se tie-ne en pie, se sostiene, se lleva sola sobre una li-nea. Entre dos abismos. Aislada, insularizada, separada como un aforisrno, dice sin duda algo esencial sobre la soledad absoluta. Cuando el mundo ya no esta, cuando pasa a no estar mas aqui, sino alla, cuando ya no esta cerca, cuando ya no esta aqui (da) sino alli (fort), cuando nisi-

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  • JACQUES DEII!UDA

    quiera esta mas ahi (da), sino que esta muy lejos (fort), tal vez infinitamente inaccesible, enton-ces yo debo llevarte, a ti solo, a ti solo en mi o so-bre mi solo.

    A menos que, alrededor del eje pivotal de un yo debo (ich muss), invirtamos el orden de las proposiciones o de los dos verbos (sein y tragen), la consecuencia del si, entonces: si (ahi donde) hay necesidad o deber para contigo, si (ahi don-de) yo debo llevarte a ti, pues bien, entonces el mundo tiende a desaparecer, no esta mas alli ni aquf, die Welt ist fort. Desde el momento en que estoy obligado, en el instante en que te estoy obligado, en que debo, en que te debo, en que me debo llevarte, desde el momento en que te hablo y soy responsable de ti o ante ti, ningU.n mundo, en lo esencial, puede estar mas ahi. NingU.n mun-do puede ya sostenernos, servirnos de media-ci6n, de suelo, de tier ra, de fundamento o de coartada. Tal vez lo unico que queda es la altitud abisal de un cielo. Yo estoy solo en el mundo ahf don de ya no hay mundo. 0 incluso: estoy solo en el mundo desde el momento en que me debo a ti, en que tu dependes de mi, en que yo te llevo y de-bo asumir, a solas o frente a frente, sin tercero, mediador o intercesor, sin tenitorio terrestre o mundial, la responsabilidad a la cual debo res-

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    CMlNEROS

    ponder ante ti para ti. Estoy solo cont igo, solo para ti solo, estamos solos: esta declaraci6n es tambien un compromiso. Todos los protagonis-tas del poema son sus frrmantes o refrendata-rios virtuales, se los nombre o no: ich, er, du [yo, el, tu], el carnero, Abraham, Isaac, Aar6n, la si-miente in:finita de su descendencia, Dios mismo, pues cuando el mundo esta {ort, cada cual se dirige a la singularidad absoluta del otro. Todos los protagonistas se oyen llamar, y por lo tanto tambien ellector o el destinatario del poema, yo mismo, nosotros mismos aqui, desde el momen-ta en que el poema es confiado, linico supervi-viente, a nuestra guarda, y en que debernos lle-varlo a nuestra vez, salvarlo a cualquier precio, asi fuese mas alla del rnundo. El poerna habla todavia de el mismo, es verdad, pero sin autote-lia ni autosuficiencia. Por el contrario, lo escu-chamos confiarse ala guarda del otro, a la nues-tra, y ponerse secretamente al alcance* del otro. Llevar este poema es ponerse a su alcance, po-nerlo al alcance del otro, darlo a llevar al otro.**

    *En el original, ala portee, juego basado en cl plurise-mantismo deportee. (N. de la T. )

    ** En el origi nal: Porter ce poeme, c'est se mellre a sa portee, le meltre ala portee de l'autre, le donner a porter a l'autre. (N. de LaT.)

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    No quisiera abusar de vuestra paciencia. Pa-ra no resultar demasiado insoportable, me apre-suro a mi vez bacia un simulacra de conclusion situando sobre un mapa virtual los cinco puntos de pasaje obligado de un recorrido potencial-mente infinito, de un proceso in:finito)), habria di-cho tambien Gadamer. Dos de estos puntos nos detendrian para siempre ante la palabra tragen; otros tres, para siempre ante la palabra Welt.

    1. Tragen, primero.l,Que significa este verbo? 6Y que hay que hacer aqui, por ejemplo al firmar este poema? Sobre la destinaci6n de la sentencia final, la salvaci6n o el envio* al otro, nadie deci-

    *En el original, enuoi, termino que estaria utilizado en su acepci6n en poesia trovadoresca, donde designaba Ia ultima estrofa 0 el ultimo verso del poema cuyo contenido era una suerte de dedicatoria a cierto personaje de alcur-nia y que solfa encubrir un homenaje ala dama objeto de Ia composici6n. En occitano, y luego en castellano, corres-ponde a tornada o envio. (N. de la T. )

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    CARNEROS

    dire~ con toda certeza. Dich puede designar, por un lado, a un ser vivo, animal humano o no,pre-sente o no, incluido el poeta, a quien el poema po-dria tambien dirigirse de manera reciproca me-diante una ap6strofe, e incluido ellector y cual-quier destinatario de esa huella en general. Pue-de designar tambien a un ser vivo uenidero. El yo debo (ich muss) debe volverse necesariamen-te bacia el futuro. Se orienta en el pensamiento, como diria Kant, bacia el oriente de lo que viene, queda por venir, se levanta o se eleva en el cielo. Por encima de la tierra. Tragen se dice tam bien

    '

    comlinmente, de la experiencia que consiste en lleuar a un hijo aun por nacer. Entre la madre y el niiio, uno en otro y uno para el otro, en esta singular pareja de solitarios, en la soledad com-partida entre uno y dos cuerpos, el mundo desa-parece, esta a lo lejos, es un tercero casi excluido. Para la madre que lleva al hijo, Die Welt ist fort.

    2. Pero, por otro lado, si bien tragen habla el lenguaje del nacimiento, si bien debe dirigirse a un ser vivo presente o venidero, puede tambien dirigirse al muerto, al superviviente o a su es-pectro, en una experiencia que consiste en llevar al otro en si, como se lleva el duelo -y la melan-colia-.

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  • JACQUES DERRIDA

    3. Por consiguiente, estos dos sentidos poten-ciales de tragen intercambian sus diversas posi-bilidades con tres pensamientos del mundo, al menos, con tres mundos de pensamientos del mundo, tres maneras para el mundo de estar fort, alii mas bien que aqui, a lo lejos, ido, sus-pendido, neutralizado -o ausente, y aniquila-do-. Die Welt ist fort puede seguir siendo una verdad esencial y permanente, pero esto puede, ademas, ocurrir una sola vez, de modo singular, en una historia, y esta ocurrencia seria consigna-da entonces en un relato como un acontecimien-to, y confiada a alguien. El presente del poema (Die Welt ist fort) no permite decidir entre estas dos hip6tesis. De igual manera, el mundo)> pue-de designar la totalidad de los entes o todos los otros, todo el mundo (alle Welt ), el mundo de los humanos o el mundo de los seres vivos.

    Debo mencionar aqui, al menos por economfa algebraica, tres grandes nombres propios cuyo discurso seria a la vez confirmado y objetado, contresigne,* en un sentido parad6jico de esta

    * Se deja el termino frances pues se trata de un uso in-traducible. Signer es firmar, como lo es contresigner, aunque mas en el sentido de refrendar; pero el a utor rna rca aqui una oposici6n literal entre ambos verbos apo-yado en el elemento contre-, contra. (N. de laT. )

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    CARNEROS

    palabra, por el envio del poema. El nombre de Freud, en primer lugar, ala vez a causa de la alusi6n que acabamos de hacer al duelo y ala melancolia, y para sustraer el analisis, asf fuese interminable, del orden de la conciencia, de la presencia a si y del yo, de cualquier egologfa. Se-gU.n Freud, el duelo consiste en llevar al otro en sf. Ya no hay mas mundo; para el otro, cuando muere, es el fin del mundo, y yo recibo en mi ese fin del mundo, debo llevar al otro y su mundo, al mundo en mi: introyecci6n, interiorizaci6n del recuerdo (Erinnerung), idealizaci6n. La melan-colia acogeria el fracaso y la patologfa de este duelo. Pero si yo debo (la etica es eso) llevar al otro en mf para serle fiel, para respetar su alteri-dad singular, cierta melancolia debe protestar ademas contra el duelo normal. No debe resig-narsejamas ala introyecci6n idealizadora. Debe alzarse contra lo que Freud dice de ella con tran-quila seguridad, como para confirmar la norma de la normalidad. La norma no es otra cosa que la buena conciencia de una amnesia. Ella nos permite oluidar que conservar al otro dentro de sf, como s, es ya oluidarlo. El olvido comienza en esto. Por lo tanto, tiene que haber melancolia. En este lugar, el sufrimiento de cierta patologfa dicta la ley -y el poem a dedicado al otro-.

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    4. Esta retirada del mundo, este alejamiento por el cual el mundo se retira hasta la posibili-dad de su anonadamiento, l,no es la experiencia mas necesaria de una fenomenologia trascen-dental, lamas consecuente, pero tambien lamas alocada? l,Acaso no nos explica Husserl, en el ce-lebre paragrafo 49 de Ideen I , en el transcurso de la mas rigurosa demostraci6n, que el acceso a la conciencia egol6gica absoluta, en su sentido fenomenol6gico mas puro, exige que la existen-cia del mundo trascendente quede suspendida en una epoje radical? La hip6tesis del anonada-miento del mundo no amenazaria, por principia y en su sentido, la esfera de la experiencia feno-menol6gica y egol6gica pura. Por el contrario, daria acceso a ella, lo haria pensar en su pureza fenomenica. El envio de nuestro poema repite sin flaquear esa radicalizaci6n fenomenol6gica. Empuja hasta su limite esa experiencia delano-nadamiento posible del mundo y de lo que queda de el o le sobrevive todavia, esto es, el sentido pa-ra mi)), para un ego puro. Mas en el borde esca-tol6gico de ese limite extremo se encuentra con lo que fue tambien el trance mas inquietante pa-ra la fenomenologia husserliana, para lo que Husserlllama su principio de los principios. En esa soledad absoluta del ego puro, cuando el

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    CM1NEI10S

    mundo se ha retirado, cuando Die Welt ist fort , el alter ego que se constituye en el ego ya no es ac-cesible en una intuici6n originaria y puramente fenomeno16gica. Husserl debe concederlo en sus Meditaciones cmtesianas. El alter ego se consti-tuye solamente por analogia, por apresentaci6n, indirectamente, dentro de mi: a partir de enton-ces lo llevo ahi donde ya no hay mundo trascen-dente. Debo pues llevarlo, llevarte, ahi donde el mundo se sustrae: tal es mi responsabilidad. Pe-ro ya no puedo llevar al otro, ni a ti, s i lleuar quiere decir incluir en si mismo, en la intuici6n de su propia conciencia egol6gica. Se trata delle-var s in apropiarse. Llevar ya no quiere decir comportar, incluir, comprender en si, sino lle-uarse hacia la inapropiabilidad infinita del otro, al encuentro de su trascendencia absoluta den-tro de mi, es decir, en mi fuera de mf. Y yo no soy, no puedo ser, no debo ser sino a partir de ese ex-traiio llevar sobre si dislocado de lo infinita-rnente otro en mi. Yo debo llevar al otro y llevar-te, el otro debe llevarme (pues dich puede desig-narme o designar al poeta-firmante a quien este discurso se dirige tambien de manera recipro-ca), ahi rnismo don de el mundo ya no esta entre nosotros o bajo nuestros pies para asegurarnos una mediaci6n o para consolidar un basamento.

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    Yo soy solo con el otro, solo a ely para el, solo pa-ra ti y a ti: sin mundo. Inmediatez del abismo que me compromete para con el otro por doquier, el yo debo - yo debo llevarte- prevalece pa-ra siempre sobre el yo soy, sobre el sum y sobre el cogito. Antes de ser, yo llevo; antes de seryo,yo llevo al otro. Yo te llevo y debo hacerlo, te lo debo. Pennanezco delante, en deuda y debiendote a ti ante ti,* debo mantenerme a tu alcance pero tam-bien debo ser tu llevar sobre si. Siempre sin-gulares e ineemplazables, estas leyes o estas con-minaciones son intraducibles del uno al otro, de los unos a los otros y de una lengua a la otra, pero no por ello dejan de ser universales. Yo debo tra-ducir, transferir, transportar (iibertragen) loin-traducible en un giro distinto alli donde, tradu-cido, permanece intraducible. Violento sacrificio del pasaje mas all~: Vbertragen: Vbersetzen.

    5. Este poema dice el mundo, el origen y la historia del mundo, la arqueologia y la escatolo-gia del concepto, la concepci6n misma de mun-do. Como el mundo fue concebido, c6mo nace y

    * En el original: J e reste devant, en dette et devant a toi devant toi. Se emplea aqui cl mismo morfema deuant en tres funciones diferentes. (N. de la T.)

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    CARNEROS

    de repente no esta mas, como se aleja y nos deja, como se anuncia su fin. El otro nombre propio que debo mencionar aquf es el de alguien con quien el dialogo interior de Gadamer estuvo, yo creo, entablado desde siempre, de manera inin-terrumpida, como lo estuvo el de Celan antes y despues de la cesura de Todtnauberg: Heideg-ger, el pensador del ser en el mundo (in-der-Welt-sein), no s6lo propuso mas de una vez una indispensable meditaci6n sobre la genealogia --cristiana o no- del concepto de cosmos y de mundo ode su idea reguladora en el sentido kantiano. No solo dijo el welten del mundo, su mundanizaci6n y hasta su mundializacion. Hizo pensar, asimismo, el alejamiento (Ent-fernung) que aleja y des-aleja al pr6jimo. Recordemos tambien ellexico que se reline en torno a tragen (Ubertrag ung [traducci6n, transferencia, trasla-do], Auftrag [encargo, pedido, mandato] y A us-trag [resolver, distribuir, repartir]), que en Iden-titat und Differenz, 1 y no lejos de una alusi6n a la Ent-fernung que aleja y desaleja acercando, viene a nombrar el entred6s (Zwischen) worin

    1 Pfiillingen: Neske, 1957, pags. 62-3; traducci6n fran-cesa de A. Preau, Jdentite et d ifference, en Questions I, Paris: Gallimard, 1968, pag. 299.

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  • JACQUES DERRIDA

    Vberkommnis und Anhunft zueinander gehal-ten, auseinander-zueinander getragen sind. Die Differenz von Sein und Seiendem ist als der Unter-Schied von Uberkommnis und Ankunft der entbergend-bergende Austrag beider. [. .. ] Unterwegs zu dieser denhen wir den Austrag von Vberkommnis und Anlwnft. *

    Sobre todo, Heidegger procm6 distinguir en-tre lo que es weltlos, lo que es weltarm y lo que es weltbildend. Esta es la unica serie de proposi-ciones que puedo retener aqui. Se trata del gru-po de las tres tesis que Heidegger presenta, ademas, de este modo poco despues de Sein und Zeit, en un seminario de 1929~ 19302 sobre el mundo, la fmitud, la soledad (Welt-Endlichkeit-

    * " .. en el cual Ia sobrevenida y Ia llegada son mante-nidas una a! I ado de Ia otra, son traidas una junto a Ia otra, pero tambien una contra Ia otra. La diferencia entre ser y ente es, como Ia dis-tinci6n entre Ia sobrevenida y Ia llegada, Ia resoluci6n desencubridora y encubridora de ambas. [ ... ] en el camino para llegar a ellos pensamos Ia resoluci6n entre Ia sobrevenida y Ia llegada ... (N. del E. )

    2 Di.e Grundbegriffe der Metaphysik. Welt-Endlichlwit-Einsamheit , en Gesamtausgabe, vol. 29/30, Francfort del Meno: V. Klostermann , 1983, pags. 273 y sigs.; traduc-ci6n francesa de D. Panis, Les concepts fondamentau."': de la rnetaphysique. Monde-Finitnde-Solitude, Paris: Galli-mard, 1992, pag. 263.

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    C ARNEROS

    Einsamkeit): der Stein ist weltlos, das Tier ist weltarm, der Mensch ist weltbildend. '1'

    Por razones que no puedo desplegar en este momento, nada me parece mas problematico que estas tesis.

    Pero, l,que sucederia si en nuestro poema el Fo1t-sein del mundo, en su instancia propia, no respondiera a ninguna de estas tesis o de estas categorias? l,Que sucederia si las excediera des-de un lugar completamente distinto? l,Si lo fuera todo menos algo privado de mundo (weltlos), po-bre en mundo (weltarm) o configurador de mun-do (weltbildend)? l,No es el propio pensamiento del mundo lo que deberiamos entonces re-pen-sar, a partir de ese fort y este, a su vez, del ich muss dich tragen?

    He aquf una de las cuestiones que, pidiendole auxilio, me hubiera gustado plantearle a Gada-mer a lo largo de una conversaci6n intermina-ble. Para orientarnos en el pensamiento, para ayudarnos en esta tarea ingente, habria empe-zado por recordar cuanta necesidad tenemos del otro y cuanta necesidad tenemos aun de el, de

    * La piedra esta privada de mundo, el animal es pobre en mundo, el hombre es configurador de mundo. (N. del E.)

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  • JACQUES DERRIDA

    llevarlo, de ser llevados por el, ahi donde el ha-bla en nosotros antes que nosotros.

    Por todas estas razones, tal vez habria tenido que empezar citando a Holderlin: (Los titanes). (N. del E. )

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